Migración venezolana: ¿escape o tortura? (2o capítulo)

ENRIQUE J. MARRERO RODRÍGUEZ (@ejmr17), comunicador social venezolano

A pesar que algunos gobiernos no quieren admitir el fracaso de su gestión, se ven en las calles casos de pobreza y desidia. Las vías se están convirtiendo en hogares clandestinos de personas que poco o nada han recibido de los entes gubernamentales y las migraciones se han convertido en los últimos diez años en algo complejo. Existen migraciones internas y externas; las regiones, Estados y países montan cada año partidas de dinero para distintos planes sociales, económicos y educativos. La pregunta es: ¿estos dirigentes, parlamentarios, políticos y planificadores se mantienen en contacto con la realidad del país o se mantienen en sus lujosas oficinas leyendo estadísticas por demás manipuladas y preparadas?

Hoy nos toca hablar de Colombia. Muchos son los discursos que dan altos funcionarios del gobierno con respecto a la carga social que han y siguen ejerciendo los Migrantes, e incluso se atreven a solicitar ayuda internacional. En mis recorridos diarios por la Ciudad de Pereira, Colombia, me ha tocado conversar con distintas personas que por una causa a otra viven aquí sin ser oriundos de esta ciudad. Llegados de Cali, Medellín u otra ciudad más cercana, entre sus comentarios y causas de llegada destaca la de intentar cambiar su rumbo para lograr empleo, seguridad social y calidad de vida. Entre estas conversaciones, una que llamó mi atención fue con Javier Monterola, quien me decía que se considera un caminante -curiosa descripción de su situación-, e insistió mucho en decir que “no es condición de calle” .

Me encontraba en la plaza Bolívar de Pereira un domingo en la tarde, cuando se me acercó un caballero y me solicitó una ayuda de cualquier moneda. Se me presentó y me dijo: “mi nombre es Javier Monterola (nombre no real para proteger identidad)”. Me contó que una vez hubiera reunido tres mil pesos estaría tranquilo y que al reunir esta suma podría llegar al hogar de paso (uno de los 3 que existe en esta ciudad). Allí podría pernoctar siempre y cuando entregara los pesos y tuviera manta, colchoneta y frazada. Debido a que esa cantidad es sólo para poder estar bajo techo, no pudimos conversar más debido a que comenzó a caer algo de lluvia.

Las cosas en la vida no pasan en vano, a la mañana siguiente (lunes) me encontraba degustando un café en la Plaza de La Libertad (Considerada la Plaza de la perdición), quería saber qué tantas cosas pasaban allí, cuando de pronto “Ajá yo a Ud lo conozco, veremos si se acuerda de mí”. Era Don Monterola, quién había decidido sentarse para contarme que había dormido bien esa noche porque pudo recolectar los tres mil pesos. Me comentó que todas las noches un restaurante de chinos obsequia una olla repleta de sopa para los que alcancen, y me manifiestó que se hacen grandes colas y que él días atrás no le había podido alcanzar. Le comenté sobre mis reportajes y me dijo que él era Caleño (oriundo de la ciudad de Cali), tenía ya tres semanas caminando y llevaba allí 4 días, intentando hacer algo que le permitiera pagar el pasaje que lo llevaría a estar cada vez más cerca. Si no, le tocaría seguir caminando.

Así como este caballero, existen en distintas ciudades personas que por cualquiera de los motivos expuestos se mantienen en las calles de Colombia. Algunos han caído o se encuentran en situación de calle por desidia, drogas o por abandonos de todo tipo. Las distintas causas sociales arrojan consecuencias de migración, y esto nos permite hacer las siguientes preguntas: ¿de verdad estamos en el camino de la desolación social?, ¿los que pueden hacer algo, por qué no lo hacen? Sigo pensando que las migraciones internar y externas son producto de cambios sociales impuestos por grandes intereses capitalistas y políticos. Muchos de los países que reflejan migraciones en gran número no tienen un verdadero por qué de la situación por la que atraviesan. En el caso de Chile, es para considerar un estudio sistemático de cuándo fueron migrantes, que corrieron por los abusos del ya fallecido Augusto Pinochet. Su gobierno fue denominado Régimen Militar, desde 11 de septiembre 1973 hasta 11 de marzo de 1990, durante este gobierno ocurrieron torturas, enjuiciamientos, expropiaciones y, por supuesto, una masiva migración; pero este es una de los países que no soporta a los migrantes.