Cien años del tratado de paz que desembocó en otra guerra

MIQUEL R. PLANAS, antropólogo; Dr. FRANCISCO J. CASTELLÁ, PhD en Filosofia en la Universidad de Barcelona.

Tal día como el 11 de noviembre de 1918, a las 11 de la mañana, entraba en vigor un Armisticio en la localidad de Compiègne (Francia) cuyas consecuencias afectarían a toda Europa y serían el preámbulo de otro triste acontecimiento para la humanidad.

 Celebraciones en París por el armisticio del 11 de noviembre de 1918. Fuente: Imperial War Museum.

Celebraciones en París por el armisticio del 11 de noviembre de 1918. Fuente: Imperial War Museum.

Cien años justos han transcurrido desde tal fecha y quizás pasará desapercibida para muchos hombres y mujeres de nuestros días. Tal y como dijo el filósofo Santayana basándose en las palabras de Cicerón: “Quién olvida su historia está condenado a repetir sus errores”.

“Quién olvida su historia está condenado a repetir sus errores”

Las duras condiciones impuestas a Alemania que se reflejarían posteriormente en el Tratado de Versalles, generarán un letal sentimiento de humillación y odio, ya que todo el horror podría haberse omitido con un poco de mano izquierda, o mano derecha, depende de cómo se mire, por parte de aquellos que estaban al frente de los gobiernos en ese fatídico 28 de junio del año 1914.

La ‘Gran Guerra’ fue una contienda mundial, ya que involucró a todas las potencias industriales y militares del momento. Por un lado, la Triple Alianza (formada por Alemania, el imperio Austro húngaro e Italia, y apoyada por el Imperio Turco y por Bulgaria), y por otro, la Triple Entente (constituida por el país de Inglaterra, Francia y Rusia, respaldada por las naciones de Japón y de Estados Unidos).

Nunca antes se habían utilizado unas armas tan mortíferas y tan destructivas en todos los niveles. La utilización misma de la aviación, los avances en el uso de la dinamita o de armas químicas como el gas mostaza, e incluso un sistema de trincheras que desembocó en una pandemia de enfermos psicológicos por el desgaste emocional que esto suponía.

“Nunca antes se habían utilizado unas armas tan mortíferas y tan destructivas”

De tal manera, herederos de aquella contienda de ahora hace cien años, deberíamos repasar y concienciarnos de cómo muchos tópicos de aquel momento se repiten en nuestros días.

”Muchos tópicos de aquel momento se repiten en nuestros días”

Cada vez que en los medios y en las nuevas tecnologías aparecen posicionamientos radicales que enfrentan a unos pueblos contra otros, no hacen otra cosa que perdurar en el espacio y en el tiempo como si se tratara de un bucle destructivo; las mismas premisas que llevaron al desencadenamiento de la I Guerra Mundial.

Cuántos armisticios vemos pactarse para luego desencadenar en sangrientas y terribles guerras fratricidas. Cabría plantearse una cuestión de base: ¿De qué sirve el avance tecnológico y científico si no existe un avance moral y ético en el comportamiento de la especie humana? Si lo que nos distingue a los humanos es precisamente nuestra capacidad inventiva de pensar, ¿por qué no reflexionamos sobre todo esto?

“Cuántos armisticios vemos pactarse para luego desencadenar en sangrientas y terribles guerras fratricidas”

Quizás sería precisa una constante revisión en todas las posibles formas de transmisión de noticias en recordarnos nuestros errores que, a vista de cien años, parecen ser de ayer mismo. 

Nunca antes, en cinco mil años de historia de grandes imperios y de grandes civilizaciones, se había visto la escalofriante cifra de muertes a causa de un conflicto bélico. Aproximadamente, entre los años 1914 y 1918, de 10 a 31 millones de personas, sumando a civiles y militares, perdieron su vida. Sin contar que los mismos rusos tuvieron además de entre 4 a 6 millones de heridos, los ingleses unos 3 millones de heridos y mutilados, los franceses 5 millones, Alemania sufrió 6 millones de heridos, los italianos 2 millones y los serbios casi 2 millones.

“Entre los años 1914 y 1918, de 10 a 31 millones de personas perdieron su vida”

Y hubieran sido muchos más los fallecidos y heridos en el campo de batalla sino se hubiera detenido con el Arminsticio ya centenario, aunque no se firmó hasta la Conferencia de Paz de París que entró en vigor el 10 de enero de 1920, conociéndose como el Tratado de Versalles.

Un tratado que, a pesar de llamarse de paz, se transformaba en un tratado de culpabilización hacia la derrotada Alemania, considerándola como la única responsable de la guerra. Un hecho significativo fue que Estados Unidos no quiso firmar, evitando participar en la conocida Sociedad de Naciones.

Si en nuestras escuelas y familias, si en los debates y encuentros académicos se reflexionara más sobre la trágica y horrible I Guerra Mundial, quizás evitaríamos seguir cometiendo los mismos funestos y horribles horrores que siempre acaban con la vida de miles de inocentes.

”Quien verdaderamente quedó derrotado fue la misma civilización”

Ese día 11 de noviembre, a las 11 de la mañana, nadie podía imaginar que, a pesar de que se iniciaba un período de paz, sería precisamente para preparar una guerra aún peor. Pero quien verdaderamente quedó derrotada fue la misma civilización.

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