PROPÓSITO FUNDACIONAL

El diálogo entre iguales es una de las cualidades de la modernidad. En él se afirma el pluralismo de las sociedades que optan por la igualdad, la libertad y la solidaridad, trinidad del Estado social, que inició su andadura hace doscientos años hasta convertirse en la médula de la democracia europea.

La política entendida como diálogo racional ha permitido debatir las grandes ideas de nuestro tiempo. Tal concepción dejó atrás la superstición y la religión como única explicación de las cosas. La racionalidad ha hecho posible el derecho a la ciudadanía, que sustituye conceptualmente la asimetría entre Señores y súbditos.

Como se ha escrito, hoy todos sabemos que los dos últimos minutos del año 1999 serán idénticos a los dos primeros minutos del año 2000. Por contra, las últimas horas del primer milenio estuvieron marcadas por los suicidios, el miedo y la desesperación: irracionalidad y superstición ante lo nuevo. No cabe duda que la humanidad ha protagonizado un gran cambio.

Aún así, en estos últimos años la política está supeditándose a la economía y a la gestión ordinaria de lo público. En Europa cobra fuerza el llamado "pensamiento único", que condiciona la acción de las instituciones públicas y privadas a la unidad monetaria europea por todo objetivo. Tal planteamiento economicista está cercenando el pluralismo de las ideas, como si la economía quisiera feudalizar la política mediante una opción estratégica dirigida por una "nomenklatura" abstracta y opaca.

Dice con razón Alain Touraine, que las gentes públicas de la Europa de hoy, deben esforzarse en dividir así su jornada: cuatro horas dedicadas a pensar en los objetivos de Maastricht y otras cuatro horas dedicadas a pensar en la realidad social de las personas, pues ambas cosas son igualmente importantes. En definitiva, retornar a la reflexión global.

LA FACTORÍA, es un instrumento de diálogo entre quienes creen en la política como creación y debate de las ideas, el europeísmo basado en la ciudadanía, la cohesión social de la colectividad y la cooperación entre sus corporaciones.

La revista combina el debate de lo general con el de experiencias concretas del Baix Llobregat y L'Hospitalet, marco territorial de su fundación: quiere ser, a la vez, un instrumento del diálogo general y también del comarcal, que no tienen por qué estar reñidos.

Con tal ánimo nace esta factoría de las ideas.

Carles Navales, Cornellà de Llobregat, octubre de 1996.