Villarejo, cloacas del Estado y Operación Catalunya

JOSÉ LUIS CABALLERO

En 1975, siendo Ministro de Gobernación José García Hernández, un policía destacado en el País Vasco llamado José Manuel Villarejo, recibió la que sería su primera condecoración, la Cruz al Mérito Policial con Distintivo Blanco. Un detalle tal vez sin importancia es que de los cuatro niveles de la distinción en la Orden del Mérito Policial, oro, plata y distintivo rojo y blanco, esa última es la única que no lleva aparejada pensión alguna.

Foto: Unsplash.

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José Manuel Villarejo tenía entonces veinticuatro años y llevaba apenas tres en la policía con un único destino en la agrupación antiterrorista de la Comisaría de San Sebastián. Su trabajo no ha trascendido hasta el momento, pero fue sin duda un año importante, no sólo por la muerte de Franco, sino porque ETA asesinó en aquel año a quince personas y dos de sus militantes, Ángel Otegui y Juan Paredes Manot fueron juzgados, condenados y ejecutados. Poco después, ya fallecido el dictador y con un nuevo ministro de Gobernación, Manuel Fraga Iribarne, José Manuel Villarejo fue destinado a Madrid donde se integró en el equipo de Seguridad Ciudadana.

“ETA asesinó en aquel año a quince personas y dos de sus militantes, Ángel Otegui y Juan Paredes Manot fueron juzgados, condenados y ejecutados“

La carrera de un policía de aquellos años sufrió sin duda cambios importantes, algunos determinantes en un joven profesional como era el caso de Villarejo, aunque podría ser objeto de un estudio más pormenorizado, pero el caso es que vivir una transición política como la vivida en España desde la óptica de un servidor de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado debió ser y fue sin duda de excepcional importancia. De sus actividades como miembro de la policía no se han conocido detalles, como era de esperar, salvo el hecho de que en 1983 dejó el cuerpo con una excedencia de diez años dedicándose, como se suele decir "a la actividad privada" lo que tratándose un ex miembro de los cuerpos de seguridad del Estado no deja de ser interesante.

Mucho tiempo después, el día 3 de noviembre de 2017 el que era un ex policía condecorado, José Manuel Villarejo Pérez, cordobés de nacimiento, hijo de la apreciada partera del pueblo de Montoro, fue detenido bajo la acusación de delitos de blanqueo de dinero y pertenencia a organización criminal, ordenando la Audiencia Nacional su ingreso en prisión sin fianza. Llevaba un año jubilado y catorce desde su regreso a la policía1. La drástica decisión judicial venía amparada por la acusación de la Fiscalía Anticorrupción de que el veterano ex policía era la cabeza en una operación delictiva conocida como la Operación Tándem, investigada por la Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional. Como parte de esa "organización criminal" se detenía también a su esposa, Gemma Alcalá y a Carlos Salamanca, comisario de policía en el aeropuerto de Barajas.

A raíz de esa detención, los periódicos fueron "tirando de la manta", y para sorpresa de los ingenuos empezó a aparecer una extensa red de delincuencia, o presunta delincuencia en la que como flashes para deslumbrar a los ciudadanos iban apareciendo nombres como Gabriel Mbega Lima, ministro de hidrocarburos de Guinea Ecuatorial2, el abogado Francisco Menéndez, el periodista Luis Renduales, Corinna zu Sayn-Wittgenstein3, Francisco Granados, Ignacio González y una larga lista de policías y funcionarios entre los que destaca el comisario Enrique García Castaño, apodado"El Gordo", jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo de la Policía (UCAO).

La presencia de Corinna zu Sayn-Wittgenstein abría también la inclusión de miembros de la Familia Real en el pastel cada vez más grande cocinado alrededor de José Manuel Villarejo. Para acabar de complicarlo todo, aparece el bulo de que todo se puso en marcha a raíz de una denuncia anónima llegada a la Fiscalía Anticorrupción por un tal David R. Vidal, que presume de antiguo agente del CNI, el Centro Nacional de Inteligencia, u otro de los flecos de la procelosa vida del ex policía Villarejo: su esposa, Gemma Alcalá, veinte años más joven y acusada de ser un miembro más, activo, de la red de su famoso marido como sujeto de cohecho y de revelación de secretos. Profesional, nominalmente, del marketing, ofrece en internet servicios etéreos como hacer imagen de marca, para gestionar contenidos digitales o algo llamado "gestión de la reputación" mientras aparece como gestora de multitud de empresas todavía por investigar.

“La presencia de Corinna zu Sayn-Wittgenstein abría también la inclusión de miembros de la Familia Real en el pastel”

A raíz de la detención de Villarejo y de las investigaciones en marcha, han ido apareciendo implicaciones, o presuntas implicaciones del ex policía en casi todos los asuntos más o menos oscuros de la reciente historia de España. Se le implica en el caso Púnica, en el caso del Pequeño Nicolás, en el caso Pinto, en la elaboración del Informe Veritas sobre Baltasar Garzón, ¡en el incendio de la Torre Windsor! Al margen de las investigaciones en los casos de espionaje, malversación o asociación ilícita de los que haya podido ser protagonista, su trayectoria remite a un versículo de la Biblia4: "¿Dónde puedo esconderme de tu espíritu? ¿Cómo podría huir de tu presencia? Si subiera yo a los cielos, allí estás tú; si me tendiera en el sepulcro, también estás allí". ¿Está Villarejo en el cielo y en la tierra? ¿está implicado en todo aquello que se conoce como "las cloacas del Estado"?, ¿no será un modo de eludir responsabilidades en un comportamiento habitual? O tal vez se trata solo de una táctica defensiva, vieja como la historia, un clásico, la de "encender el ventilador" y que lo que ya sabemos empaste a más gente.

Desde su posición de privilegio por su preparación y sus contactos, Villarejo inició en 1983 una actividad "empresarial" o "privada" con el único fin de enriquecerse sin parar en el respeto a la Ley o al sistema en general. De eso se le acusa y por eso se encuentra en la cárcel a la espera de juicio.

Llegados a este punto conviene hacer algunas puntualizaciones que parecen necesarias dado el nivel de ingenuidad que a veces parece ahogar a la opinión pública. En primer lugar, el funcionamiento de la política es el que es, tal vez hace falta releer a Maquiavelo o mejor a Anna Arendt o a Thomas Gordon. Parafraseando a una famosa serie de televisión, "la verdad está ahí abajo"5 y las cosas de la vida publica funcionan como funcionan. Los asuntos de Estado, los de las grandes empresas o los de los grupos mafiosos, se solventan en esas reuniones en restaurantes de alto nivel, en parques públicos al aire libre, en cruceros lejos del puerto, en lugares que teóricamente no tienen sistemas de grabación y ahí es donde entró Villarejo, un profesional que utilizó sus conocimientos técnicos en beneficio propio. Al tiempo que el Estado le confería condecoraciones por su trabajo, hasta seis, Villarejo se ha ido enriqueciendo de modo más que discutible empezando por trabajar como detective privado cuando no ha cumplido lasa normas establecidas para ello. Pecata minuta, claro está.

“Al tiempo que el Estado le confería condecoraciones, Villarejo se ha ido enriqueciendo de modo más que discutible, empezando por trabajar como detective privado”

En segundo lugar, desde la señalada ingenuidad, no entendemos que los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, la judicatura y las leyes no están para "proteger al ciudadano", al menos no directamente, sino que están para proteger el sistema, sea este la democracia liberal o la dictadura. Pero esa es otra cuestión a debatir.

De todos los asuntos que colean alrededor de Villarejo, el que adquiere no obstante más actualidad es aquel en el que él mismo declara ante notario que fue el autor de varios informes, desde su actividad de agente secreto o de investigador privado (¡vaya usted a saber!) sobre lo que él mismo llama "Operación Catalunya" donde aparecen Jordi Pujol Ferrusola, Fernández Díaz, Alicia Sánchez-Camacho y Eugenio Pino el Director Adjunto Operativo de la policía. Una operación para luchar contra el creciente independentismo en el Principado. ¿Es posible que se pusiera en marcha esa operación?, desde luego que es posible. ¿Y es posible que sea una maniobra de Villarejo para enredar aún más la situación?, claro que es posible.

La valoración final del asunto es que no importa cuál sea la verdad, desde un punto de vista ético-moral, claro, porque todos los implicados son capaces de llevar a cabo acciones de ese tipo. Como se dice en italiano "si non e vero e ben trovato". ¿Un operativo para luchar contra los independentistas catalanes?, desde luego que se ha tenido que hacer, del mismo modo que se ha estructurado un operativo contra el Estado desde el independentismo catalán. ¿A alguien le extraña?, ¿somos así de ingenuos?

La sexta y última medalla a Villarejo, también en un alarde de ingenuidad, pero esta vez de los poderes públicos, se le concedió en 2013 cuando ya se le estaba investigando implicado en el caso "Cataluña" (si es que lo estaba) y en el del espionaje a Luis Bárcenas. Toda esta serie de operaciones delictivas en las que presuntamente ha participado a él mismo le hicieron aclarar que cuando se mató a Kennedy tenía solo doce años.

José Luis Caballero.

Escritor, autor de El heredero del diablo, Nzere Kongo, La ciudad silenciosa, El proyecto Alpha, El espía imperfecto y La ruta de los contrabandistas.

1 Durante este tiempo y según sus propias declaraciones había imultaneado su actividad de investigador privado con la de miembro de la policía.

2 Una información exahustiva del caso en https://elpais.com/politica/2018/08/01/actualidad/1533082424_734659.html

3 Un personaje muy interesante a la que se relacionó en su momento con el rey Juan Carlos.

4 Salmos 139. 7 y 8

5 La presentación de "Expediente X" decía. "La verdad está ahí fuera".