¿Qué significa ser joven hoy?

IRENE ORTIZ GARCÍA

¿Qué significa ser joven hoy en día? ¿Dónde termina la etapa de juventud? Estas cuestiones se nos están planteando en la actualidad, y es que parece ser que la etapa de juventud está ganando permanencia en la vida de las personas por razones que se abordarán a lo largo del artículo. El concepto joven, a parte de indicar una característica física, también hace referencia a la época entre la etapa infantil y adulta. De hecho, se entendía que una persona joven debía aprovechar ese momento para hacerse con los recursos y herramientas necesarias para desarrollarse como individuo dentro de la sociedad, alcanzando una estabilidad laboral que le permitiría conseguir un proyecto de vida a largo plazo y formar una familia. ¿Existe aún ese significado de juventud?

¿Dónde termina la etapa de juventud? Foto: Hamish Duncan.

¿Dónde termina la etapa de juventud? Foto: Hamish Duncan.

La crisis financiera ha dejado muy perjudicado al colectivo joven, y no es para menos si tenemos en cuenta que los primeros empleos que se destruyeron para hacer frente a dicha crisis fueron los temporales, es decir, aquellos trabajos ocupados mayoritariamente por jóvenes. En Cataluña, más del 50% de las ocupaciones juveniles desaparecieron, haciendo que aumentara drásticamente la tasa de paro juvenil. Si a esto sumamos las dos últimas reformas laborales, vemos como la situación de los y las jóvenes se complica aún más.

“Los primeros empleos que se destruyeron para hacer frente a la crisis fueron los ocupados mayoritariamente por jóvenes”

Dicho esto, la radiografía de la juventud catalana hoy en día presenta un panorama lleno de grandes retos por delante. Cierto es que empezamos el 2017 con la constatación de que los trabajos ocupados por jóvenes se estaban recuperando pero, a día de hoy, podemos afirmar que la recuperación es muy lenta, ya que de los 859.800 empleos que había en 2007, actualmente existen unos 530.600 empleos. Estos números nos dan a entender que muchos y muchas jóvenes aún no han podido ser absorbidos por el mercado de trabajo. Ciertamente, la tasa de jóvenes parados o en busca de trabajo ha ido bajando durante los últimos años, pero aún y así, el porcentaje todavía es muy elevado, con un 26,3% de paro juvenil en Catalunya; 17,1 puntos por encima de la tasa de paro adulta.

“De los 859.800 empleos que había en 2007, actualmente existen unos 530.600”

Entrando más en detalle, los puestos de trabajo que se han creado son de baja cualificación y precarios. El 81,5% de la juventud se encuentra en el sector servicios, ocupando trabajos mayoriatariamente en restauración, hostelería y comercio. De hecho, si comparamos la media de salario percibido entre los jóvenes y los adultos, vemos como hay una diferencia bastante grande entre ellos. Mientras los jóvens cobran una media de 10.809,83 €/anuales, los adultos obtienen una media de 26.701,36 €/anuales. Durante la crisis, los salarios en general bajaron, pero sobretodo los de los más jóvenes, ya que estos perciben una diferencia aproximada de menos 3.000€, mientras que en los diferentes grupos de edad esta pérdida adquisitiva es de unos 1.000€ menos. Entrando aún más al detalle, los jóvenes firman el 48,8% de los contratos temporales, hecho preocupante si tenemos en cuenta que la mayoría de ellos, unos 88.162, son inferiores a un mes.

“Los puestos de trabajo que se han creado son de baja cualificación y precarios”

A esta situación se ha de añadir el auge de los contratos y convenios en prácticas, así como también de las becas. Hoy en día, existe el falso relato de la experiencia previa como requisito clave para encontrar trabajo. Este hecho parece contradictorio cuando observamos que la mayoría de jóvenes cursan estas prácticas mediante un convenio y, por lo tanto, entran a trabajar sin una relación laboral real y reconocida. Los y las jóvenes están a expensas de la buena fe del empresario para recibir o no un sueldo porque, por mucho que realicen las mismas funciones que cualquier otro compañero, no son considerados como un trabajador más con los mismos derechos, y la representación sindical no tiene acceso obligatorio a la información del o la joven para defenderlo. Todo esto nos muestra que los y las jóvenes están completamente desprotegidos y a expensas única y exclusivamente de la buena fe de la empresa. A todo esto debemos sumar que existen prácticas tanto curriculares como extracurriculares, es decir, que una joven aunque ya haya finalizado sus estudios, puede entrar al mercado laboral mediante un convenio de prácticas, sin cobrar y con opciones de ver ampliado este acuerdo hasta un máximo de dos años más, manteniendo las mismas condiciones precarias y una baja o inexistente cotización a la seguridad social, que más adelante le comportará consecuencias en las futuras prestaciones sociales como, por ejemplo, su pensión de jubilación o la de desempleo.

“los y las jóvenes están completamente desprotegidos y a expensas única y exclusivamente de la buena fe de la empresa”

Existe una gran desinformación sobre los diferentes contratos y convenios de prácticas, hecho que sumado al relato de la experiencia obligatoria para acceder al mercado de trabajo, hace que los y las jóvenes se sientan aún más desprotegidos delante la obligación de cursarlas. Por ello, y para hacer más fácil la representación sindical la detección de estos jóvenes en los centros de trabajo, Comisiones Obreras (CCOO) lanzó una guía que resume y orienta sobre los derechos y obligaciones de los mismos, tengan o bien un contrato o convenio de prácticas o una beca.

La fotografía que se acaba de exponer sobre la juventud nos confirma que es uno de los colectivos que más ha perdido durante la crisis y que menos ha recuperado por el momento, por lo tanto, un colectivo que hay que proteger ante un posible riesgo de exclusión. Una contradicción que se nos plantea aquí es: ¿cómo siendo conscientes de esta situación, sólo un 7,5% de los jóvenes desocupados cobran algún tipo de prestación o subsidio económico? La tasa de cobertura juvenil ha ido desplazándose junto al avance de la crisis, cayendo en picado, al igual que las condiciones laborales, pasando a una inserción laboral intermitente, con el abuso de los contratos en prácticas y becas, la amplia rotación y la baja cotización, entre otros factores, que han conseguido que los jóvenes no lleguen a cotizar lo necesario para recibir una cobertura en caso de desamparo.

“La juventud es uno de los colectivos que más ha perdido durante la crisis y que menos ha recuperado por el momento”

Una última cuestión, más social, es la tasa de emancipación y natalidad. En 2007, Cataluña obtuvo la tasa de emancipación juvenil más alta en la historia con un 32,4%, pero como las demás tasas que hemos visto, la de emancipación también cayó estrepitosamente, y no fue hasta 2017 que no empezó a recuperarse. Actualmente, encontramos la tasa en un 24,0%, dato que nos confirma que en la sociedad en que vivimos, la juventud cobra un salario que generalmente no le llega para poder emanciparse. Cataluña es una de las regiones europeas donde la edad media de tener hijos ha aumentado, hasta situarse en los 32 años, dato que continua al alza, y no sorprende al ver lo que les cuesta encontrar un trabajo estable, un sueldo digno y una vivienda asequible para crear una familia o, simplemente, tener proyectos a largo plazo en vez de sobrevivir día a día.

Irene Ortiz García

Coordinadora Nacional de Acció Jove - Joves de CCOO de Catalunya.

Porcentajes extraídos de la Encuesta de Población Activa (3T 2018).

Salarios extraídos del Instituto Nacional de Estadística.

Jóvenes comprendidos hasta los 24 años.