El pecado original de ETA

Ernest Lluch

Sea nuestro homenaje al luchador antifranquista y socialista, la publicación de este artículo suyo, publicado en el diario "La Vanguardia de Barcelona" el 19 de octubre de 2000, premiado, a título póstumo, por el jurado del "Premio Godó de Periodismo", uno de los más prestigiosos de España. Lluch fue asesinado por un tiro de ETA en la nuca el martes 21 de noviembre de 2000.

Existe una teoría de que ETA tuvo una fase que no puede ser condenada. Esta es una teoría que es facilitada por la misma organización, que da a entender que su primer muerto era un destacado miembro de la denominada Brigada Político-Social que llevaba por nombre Melitón Manzanas. La trayectoria de esta persona fue extremadamente negativa para cualquier manifestación democrática y nacionalista en Guipúzcoa, lo que puede constituir un cierto carácter justificativo de su asesinato.

 Ernest Lluch, político socialista exministro de Sanidad, asesinad a manos de ETA el 21 de noviembre del 2000. Foto: Twitter/@ArchivoRTVE

Ernest Lluch, político socialista exministro de Sanidad, asesinad a manos de ETA el 21 de noviembre del 2000. Foto: Twitter/@ArchivoRTVE

Uno piensa que esto no debe ser aceptado, puesto que cualquier víctima tiene el derecho a la vida y, si no lo pensamos así, haremos nuestros los condenables valores de los miembros de tan nefasta rama, muerta en 1977, de la policía. La aceptación de esta etapa de ETA continúa siendo muy viva y facilitada por quienes, habiendo sido miembros de ETA, ahora hacen ver que lo fueron en etapas sin asesinatos.

Hace poco, quien firmaba un artículo en "El País", Mariano Fernández Enguita, dentro de esta corriente de interpretación hablaba de "la ETA antifranquista heroica" o de "la tan celebrada ETA de antaño, que acabó con el torturador Manzanas o hizo volar al alevín de dictador Carrero". Ante estas opiniones hay que subrayar que, desde su momento fundacional en el día de San Ignacio de 1959, ya hubo la decisión de establecer una rama dedicada a "acciones militares". Algunos afirman, equivocadamente y en un interés que une a los actuales miembros de ETA con los que han dejado esta organización, que esta voluntad no se llevó a efecto. En una investigación que he llevado a cabo y publicado parcialmente he podido demostrar que el primer muerto de ETA fue un bebé en una fecha tan temprana como el 28 de junio de 1960. Una investigación que pude hacer gracias a una sugerencia escrita en 1992 por el vicario general de la diócesis de Guipúzcoa José Antonio Pagola tanto con el anterior obispo como con el actual. No se debería haber asesinado a Manzanas, pero tampoco haber abrasado con las llamas a María Begoña Urroz Ibarrola.

A los pocos días de haber publicado este trabajo, Coral Rodríguez Fouz se refería a otros asesinados que la historia ha enterrado por ser lo que se denomina despectivamente unos "don nadie". Se trataba de tres trabajadores gallegos en una fecha temprana como la del 24 de marzo de 1973. La organización armada confundió la precaución con la que iban a ver "al otro lado" películas de las aquí prohibidas con los movimientos que se atribuyen tópicamente a la policía secreta. El error cometido fue advertido al poco tiempo, por lo que fueron enterrados por quienes los habían asesinado. Al dolor de la muerte le siguió el dolor para sus familiares de la desaparición pura y simple. La historia es tan dura que con frecuencia en las listas oficiales de víctimas no figuran ni Begoña ni Fouz ni Quiroga ni García Carneiro. Este recordatorio no sirve para llenar el vacío, pero quería hacer volver llegar a todos sus familiares mi máxima ternura, como lo hice llegar en su momento a los padres del bebé violentado en la estación donostiarra de Amara.

Si se tienen en cuenta estos duros acontecimientos, desaparece el carácter heroico y moralmente justificado de la primera etapa de ETA. Ello no quita que debamos recordar una vez más que la proliferación de asesinatos no llegó hasta la llegada de la democracia y que el mayor número de ellos se concentra en el periodo 1977-1985, y más específicamente en el que va desde 1978 a 1982. Quienes creemos que ninguna muerte se puede justificar ni puede ser heroica, por lo que sentimos con temor el que el candidato Bush pueda llegar a ser presidente de Estados Unidos, debemos decir que es equivocada la idea, que a lo mejor sustentamos en algún momento nosotros mismos, de que hubo una ETA buena. Su pecado original figuraba ya en el tipo de organización elegido en el año 1959 y que se encarnó mortalmente antes de que pasara un año.

Por ello, tengo tendencia a rechazar tanto a la actual ETA como a sus antiguos miembros, que ahora aparecen como conversos inqui-sitoriales sin reconocer sus altas responsabilidades, con lo que confunden al personal. Aunque uno esté alejado del nacionalismo español y por ello recibe sistemáticamente ataques, está mucho más alejado de ETA y de quienes aparecen ahora vestidos con evangélica piel de cordero. Desde esta manera de ver las cosas es de donde arranco para defender el diálogo político con el nacionalismo vasco no violento. A este nacionalismo vasco no lo quiero expulsar ni de las manifestaciones como Juaristi ni de las organizaciones internacionales como Arenas. No cejaré hasta que el nacionalismo vasco democrático entre a formar parte del bloque constitucional a través de la fórmula de los derechos históricos o de cualquier otro tipo de negociación.

Para acabar, quiero levantar una voz de agradecimiento para los que dentro del respeto a la ley detuvieron a tantos miembros, lo que ahora añoramos, de la organización violenta que nació ya con el pecado original incorporado.



Ernest Lluch.

Vaya nuestro recuerdo solidario al economista, escritor y viejo amigo Ernest Lluch, asesinado por un tiro de ETA en la nuca el martes 21 de noviembre de 2000. La protesta, reunió a un millón de ciudadanos, que ocuparon las calles de Barcelona en la manifestación más impresionante que la ciudad jamás haya visto.