Los niños de Salt no vienen de París

Jesús Badenes


VO en catalán

Clichy-sous-Bois, el origen de las llamas de 2005 en Francia, vivió un episodio de violencia cuando la policía, dirigida por el entonces ministro de Interior, Nicolas Sarkozy, hacía batidas identificatorias. Durante una persecución, tres jóvenes se escondieron en el generador de una central eléctrica cercana a donde jugaban a fútbol. Dos de los jóvenes murieron electrocutados y un tercero quedó herido. Inmediatamente se pidieron responsabilidades a la policía por no avisarlos del riesgo que sufrían metiéndose allá dentro, y por no irlos a auxiliar. Este hecho se convirtió en una revuelta, que se esparció por muchos barrios periféricos de Francia.

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Quien pretende comparar la actuación policial de París con la de Salt, obvia que el joven que se precipitó el 8 de enero desde un cuarto piso de la calle Àngel Guimerà, no era un "amateur". Era todo un profesional en saltar desde los edificios y subir por las canaletas, y de ello hacía un uso delictivo. La policía sospecha que instigado por algún adulto, a quien franqueaba el acceso a los pisos. Según sus próximos, se vanagloriaba de haber bajado desde el último piso del edificio conocido como ‘rascacielos’ en la avenida Países Catalanes. Pero, un día falló y los médicos no pudieron salvarle la vida.

La quema de vehículos ha durado una noche en Salt. El balance es de cinco coches y siete motocicletas. En Francia, en 21 días se quemaron 9.000 vehículos y obligó a la intervención del ejército, que puso a las ’banlieues’ en estado de sitio.

Los batidas de Sarkozy perseguían a los habitantes de estas grandes aglomeraciones urbanas. Clichy-sous-Bois era y es un gueto. Su conexión con el resto de París no es posible en metro y apenas existen líneas de autobús. Buena parte de la población de Salt mantiene un estrecho contacto con la capital: la líneas 3 y 4 de autobús son las más utilizadas -y también rentables- de todo el sistema metropolitano, porque buena parte de la clases trabajadoras y los jóvenes de Salt utilizan este medio para viajar. Cada día miles de personas se desplazan y conviven entre Salto y Girona.

El año 2005, Clichy tenía un paro que superaba el 40% -en otras ’banlieues’ se llegaba al 60%-. Salt, donde la situación no deja de ser grave, se encuentra por encima de la media catalana, pero al nivel de ciudades de su entorno, con poco más de un 20% de paro.

En las ‘citès’ parisinas el paro entre los jóvenes se situaba cerca del 30%. En Salt el paro juvenil se sitúa por debajo de la media del municipio y en el último año se ha reducido. La mayor tasa de paro se produce entre las franjas de edad para formar familia: casi un 66% de los parados de Salt tienen entre 30 y 50 años.

Además el índice de alfabetización también es otro. Mientras el 66% de los jóvenes residentes en el extrarradio francés no tienen títulos o se sitúan por debajo del bachillerato, en Salt estas cifras no se dan ni entre los jóvenes parados. Los registros están por debajo de la media: los parados extranjeros, menores de 30 años y con estudios por debajo de secundaria suponen menos de un 16% del total de los parados.

Las ’banlieues’ francesas forman parte de la conurbación de París, que reúne aún hoy 1,5 millones de personas por debajo del umbral de la pobreza. A diferencia de Salt, estas bolsas de pobreza estaban formadas por hombres, jóvenes, solteros y sin ningún tipo de arraigo, ni reagrupación familiar. Vivían en zonas apartadas de la ciudad, que originariamente estaban destinadas a alojamientos provisionales de los trabajadores que llegaron en los años 50 y 60 de los países africanos para buscar fortuna. Las barriadas se fueron degradando porque el nivel económico de sus habitantes no aumentaba. La falta de recursos iba acompañada del envejecimiento de la población y de la degradación del entorno.

 

La «cité» y el barrio centro

En Salt, haciendo un esfuerzo, sólo encontraríamos algún parecido demográfico en el barrio centro. Un espacio que el mismo ayuntamiento de Salt ha decidido esponjar y reducir la densidad de viviendas en los próximos doce años. Este sector tiene unas 5.000 viviendas, que en los últimos diez años han recibido a 14.000 inmigrantes.

A pesar de estas notables diferencias, existe un intento de crear un paralelismo claro de carácter ideológico: un joven procedente de la inmigración es el centro de todos los fantasmas, desde la delincuencia al integrismo musulmán, pasando por la violencia o las drogas. Todos, sin distinción.

Los expertos coinciden en que hay una "ofensiva ideológica" que ha estigmatizado a los jóvenes de las ‘citès’. Se ha transmitido la idea de que la vida cotidiana está marcada por las violaciones continuas de los derechos y de las libertades. Se ha prohibido el velo, se muestra una imagen de la mujer como sumisa frente a la de un joven macho hipersexual embrutecido, ladrones y padres negligentes que no tienen responsabilidad sobre los hijos.

A pesar de la estética de los disturbios, los niños de Salt no vienen de París. El propio sistema lucha para asimilarlos, mientras en Francia la misma estructura social los marginaba.


 

Jesús Badenes.
Periodista de Diari de Girona.