Ivan Illich y la ciudad convivial

SILVIA GRÜNIG IRIBARREN

«El siglo XXI será el siglo de las ciudades» nos repiten como un mantra los políticos, los expertos, las instituciones internacionales. Al mismo tiempo, las desigualdades se acentúan mientras que el planeta se agota (al menos para la vida humana). Una confluencia de crisis múltiples -crisis energética, crisis financiera, crisis alimentaria, crisis climática, crisis de civilización- un «desajuste el mundo» según Amin Maalouf (1), crisis radical en cuanto que «lo que está en juego en esta partida es la desaparición del hombre» (2) son síntomas claros de que un paradigma, el del desarrollismo, se extingue mientras que sutilmente algunos cambios, la emergencia de alternativas inéditas y también de resistencias que son también síntomas, preanuncian su reemplazo por otro nuevo, el tiempo del post-desarrollo.

Foto: Robert Bye.

Foto: Robert Bye.

En 1971, en su obra Celebration of Awareness, Ivan Illich (1926-2002) escribía:

Solamente una revolución cultural e institucional que devuelva al hombre el control sobre su medio puede hacer cesar la violencia por la cual una minoría impone el desarrollo de instituciones concebidas para servir su propio interés. […] Una revolución cultural e institucional depende finalmente de la necesidad de hacer aparecer la realidad verdadera. (3)

Observar «la realidad verdadera» del proceso de urbanización totalizante a partir del pensamiento de este autor que alcanza hoy, según Giorgio Agamben (4), la hora de su máxima legibilidad, nos abre perspectivas inesperadas.

Ivan Illich no ha escrito directamente sobre la ciudad (¿contaba quizás para ello con sus amigos arquitectos Joseph Rykwert, Jean Robert, John F.C. Turner (5), Franco La Cecla, Giancarlo de Carlo, Colin Ward, Percival Goodman… con los cuales habla de arquitectura con y sin arquitectos...?). Sin embargo la urbanización del territorio y de las costumbres planea sobre toda su obra. ¿Qué ha llegado a ser, desde una óptica illichiana, el espacio habitado en el contexto del sistema tecno-económico dominante, en la sociedad de servicios, cuando las instituciones internacionales y los media cantan alabanzas a la concentración urbana (¿espontánea?, ¿inducida?, ¿obligada?) y el supuestamente deseable fin del campesinado? ¿De qué hábitat hablamos?

“Las instituciones internacionales y los media cantan alabanzas a la concentración urbana y el supuestamente deseable fin del campesinado”

La investigación para elucidarlo se articula a partir de dos ejes:

Primeramente, en el contexto del paradigma economicista del crecimiento, la acumulación y la escasez y del paradigma cibernético de los sistemas, la ciudad ha sido sustituida por una gran industria urbana economicista y contraproductiva en cuanto a que contradice los objetivos que ella misma dice favorecer: el equilibrio del medio ambiente, la justicia con equidad y la alimentación del planeta. Una «anti-polis» dedicada al consumo y expropiadora de las capacidades y de las potencias de las personas, de su modo autónomo de producción como también de su imaginación, fundada sobre una serie de mitos y falsas ilusiones que esconden imperativos alienantes y deshumanizadores, «concreciones mal situadas» que Illich nos invita a desvelar. Es «el gran encierro» (6): pasado un umbral, las poblaciones pierden en la práctica toda posibilidad de control y de acción sobre los territorios que están abocadas a habitar (y en ese contexto ciudad y campo constituyen dos caras de una misma moneda).

“La ciudad ha sido sustituida por una gran industria urbana economicista y contraproductiva”

En segundo lugar, las ideas de Ivan Illich proyectadas sobre el espacio habitado nutren, y muy generosamente, un nuevo paradigma para reconstruir un nuevo tipo de territorio que obraría en la vía de convencer al público que el monopolio de la heteronomía ha terminado, que «la edad de la búsqueda de alternativas a la sociedad de la industrialización intensiva de bienes y servicios ha llegado» (7) y que es posible reconstruir «un arte de vivir contemporáneo» (8) fundado sobre el respeto, el compromiso, la confianza, la sorpresa, la disponibilidad… La pervivencia de las atmósferas y los lugares fértiles que las favorecen, los comunales (commons), hacen posible intersubjetividades de este tipo. Es la era de la convivialidad illichiana.

“Es posible reconstruir «un arte de vivir contemporáneo» fundado sobre el respeto, el compromiso, la confianza, la sorpresa, la disponibilidad…”

Sí, según Illich, «la medida en la que nuestro mundo se ha vuelto inhabitable es una consecuencia directa de la destrucción de los comunales» (9), la inversión de las instituciones necesaria a una concepción de la propiedad como un bien verdaderamente público en el seno de una sociedad sin clases (los tres principios fundamentales del pensamiento illichiano) deberían girar en torno a la recuperación del comunal, sustrato fértil de prácticas democráticas y sociales complejas, donde se encarnan la ascesis y la amistad, la transmisión y el sentido común, el hedonismo y la celebración de estar en el mundo. Entendidos como «la inversa de un recurso económico» los comunales son los lugares donde se encarnan las prácticas vernáculas que limitan la desmesura y la escasez. En la era de los sistemas, son los lugares donde se encarna la virtualidad, se redescubre la palabra y se teje cada día un nuevo contexto. Definidos amplia y libremente por cada ethos, cada comunidad en función de su norma ética propia, los comunales son un proyecto abierto, cultural, de naturaleza no económica: la base porosa, multiforme y compartida de una sociedad más simple de vivir pero más rica y compleja en relaciones personales.

“La medida en la que nuestro mundo se ha vuelto inhabitable es una consecuencia directa de la destrucción de los comunales”

Illich ha alcanzado el cénit de su legibilidad, y su palabra accesible y pedagógica nos permite avanzar de manera rápida y al mismo tiempo muy sutil en la comprensión del mundo que habitamos, el de la sociedad de consumo, de la información y el conocimiento, del desarrollo. Historiador del presente, gracias a su capacidad de poner en cuestión las certezas recibidas interpelándolas hasta la raíz, Illich pervierte los mitos sobre los que se fundan un buen número de presupuestos sociales contemporáneos. Sus conceptos son una caja de útiles que permiten a los actores sociales pensar y actuar en la búsqueda de un nuevo arte de vivir que nos permita salir del impasse productivista en la que nos encontramos. Radical en consecuencia, es hoy por hoy un pensador indispensable. Pero Illich va mucho más allá de abrir la vía del entendimiento y la crítica del estado de la cuestión: su enorme potencia espiritual hecha de inteligencia, de amor y de humor, nos incita a posicionarnos, a actuar; favorece un estado de ánimo propicio, como decía Gandhi, a «ser el cambio que queremos ver en el mundo», incondicionalmente.

Silvia Grünig Iribarren

Arquitecta, Doctora en Urbanismo y Ordenación del territorio por la Universidad de Paris-Est, profesora de Sostenibilidad en la UOC-Universitat Oberta de Catalunya, miembro del GRECS Grup de Recerca en Exclusió i Control Social de la UB-Universitat de Barcelona y miembro de la asociación de estudios de post-desarrollo La Ligne d´Horizon-Les Amis de François Partant (Francia).

1 MAALOUF, Amin, 2009, Le dérèglement du monde. Quand nos civilisations s’épuisent, Paris, Bernard Grasset.

2 ILLICH, Ivan, 1971, Deschooling Society, New York, Harper & Row.

3 ILLICH, Ivan, 1969, Celebration of Awareness: A Call for Institutional Revolution, Garden City, N.Y., Doubleday.

4 AGAMBEN, Giorgio, 2013, prefacio a la traducción en italiano del libro de Ivan Illich Gender (1982).

5 Ver TURNER, John F. C., 1976, Housing by People: Towards Autonomy in Building Environments (Ideas in Progress), Londres, Marion Boyars Publishers.

6 ILLICH, Ivan, 1973, Tools for Conviviality, New York, Harper & Row / London, Calder & Boyars.

7 ILLICH, Ivan, préface à The Guide for Convivial Tools de Valentine Borremans [1979].

8 CAYLEY, David, 1992, Ivan Illich in conversation, Ontario, House of Anansi Press.

9 ILLICH, Ivan, “The Art of Dwelling” (1984) in 1992, In the Mirror of the Past. Lectures and Addresses 1978-1990, London, Marion Boyars.