La honestidad de un compromiso por la utopía

POL MENA

Observar el pasado para atisbar el futuro, esta es una frase que bien podría definir perfectamente la memoria democrática de las CCOO (Comisiones Obreras). ¿Podríamos a su vez usarla para definir a alguien que atisbó el futuro para cambiar el presente?

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Decía Gramsci que: "El paso de la utopía a la ciencia y de la ciencia a la acción. La fundación de una clase dirigente equivale a la creación de una concepción del mundo”.

Creo que esta frase puede definir bien lo significó Joan N. García-Nieto para CCOO y para el Baix Llobregat, una persona comprometida, que pensaba utopías y que formaba consciencia de clase.

Se cumplen 25 años de la muerte de Joan N. García-Nieto y, a pesar de eso, su pensamiento político y su aportación teórica en términos de cambio tecnológico, migraciones, juventud, reparto del trabajo, salario o renta mínima, entre otros sigue siendo de rabiosa actualidad.

García-Nieto, “el Cura rojo”. Cristiano, activista, político, investigador social y sindicalista, fue un exponente importante del movimiento obrero y de la lucha antifranquista, comprometido con la lucha de “los que no eran nada” que se erigió en un referente para una izquierda que entiende la política desde un cuestionamiento crítico permanente, como una acción colectiva contra corriente, una política de transformación dirigida hacia los más débiles de un espacio concreto, como era el barrio de Sant Ildefons de Cornellà.

García-Nieto fue un visionario, un adelantado a su tiempo, que desde el compromiso militante tejió en el ayer los problemas del hoy, vislumbró los retos y el futuro del movimiento obrero para desgranarlo y plantear alternativas a las problemáticas que nos depararía la evolución del factor trabajo. También hizo una aportación destacada al sindicato en la comarca. La formación de los trabajadores y trabajadores y entenderla como una potente herramienta de transformación de realidades concretas y de empoderamiento de las condiciones para poder ejercer mejor su función de representación en la empresa y en la sociedad.

También nos ayudó a asentar una idea muy presente en los valores de CCOO como es la necesidad de reforzar el sindicalismo sociopolítico. García-Nieto creía en un modelo sindical capaz de representar a las personas trabajadoras en paro, pensionistas, a los jóvenes, a las mujeres o a las personas immigradas. Un sindicalismo abierto a nuevas realidades, a nuevos movimientos y nuevas expresiones sociales que hoy interactuan y tienen como gran reto combatir el paradigma de la precariedad y la pobreza laboral.

Su vida es un compendio de luchas y una articulación de compromisos. En el año 89, al recibir la medalla de Oro de la ciudad de Cornellà, expresó:

Hay cuatro, cinco cosas a las que no he renunciado y no quiero renunciar: En primer lugar, hijo de Catalunya, viviendo en Cornellà durante 25 años, y al mismo tiempo identificado con los que han venido de fuera buscando un hogar, buscando el pan, buscando el trabajo…. En segundo lugar,  no renunciaré a ser un hombre de fe cristiana vivida en el seno de la comunidad de base de Cornellà, de los movimientos de la comarca, de cristianos por el socialismo… Tampoco renuncio a continuar siendo hijo de San Ignacio, con una Compañía con vocación de frontera, con vocación total de lucha por la justicia… Finalmente, ni renuncio ni los que estamos aquí renunciaremos, a nuestra militancia sindical, en mi caso en el seno de CCOO; en mi caso también, en el seno del Partit Socialista Unificat de Catalunya, pero luchando por una gran pluralidad entre toda la izquierda, entre los hombres y mujeres que queremos un mundo más solidario. 

Estas palabras definen a la perfección la vida, comprometida y combatiente de Garcia-Nieto, sindicalismo, militancia comunista, cristianismo y activismo social. Una figura indispensable. Su vida es una manera de entender el mundo, solidariamente; su figura, un efigie de responsabilidad, de luchas compartidas, de compromiso activo con su ciudad, con los más desfavorecidos y vulnerables, con los de su clase; su legado, un prisma para desentrañar el futuro mirando al pasado; su huella, una referencia para el sindicalismo de clase, un punto de partida para seguir tejiendo utopías.

Pol Mena Gironés.

Coordinador de ACCIÓ JOVE – Joves de CCOO del Baix Llobregat