Formas de participación ciudadana

Michel Hervé

En una conferencia nos cruzamos con Carles Navales y me pidió que viniese a hablarles de la ciudadanía y de la manera cómo los ciudadanos pueden apropiarse de las nuevas tecnologías.

Primero, durante algunos minutos les explicaré lo que fue el experimento de Parthenay. Éste forma parte de las cinco experiencias conocidas. Tenía el aval de Francia, Australia, Estados Unidos, del continente asiático y de Canadá.

Los objetivos de este experimento fueron, naturalmente, permitir al ciudadano que se apropiase de esas tecnologías en todos los aspectos de la vida social, no solamente para jugar, no solamente en su aspecto lúdico. Para nosotros se trataba de observar las transformaciones que tendrían en la ciudad, los usos, y anticipar los cambios políticos que todo ello introduciría de forma inevitable.

El método que empleamos era, previamente, que el personaje más importante, aquí se trataba de un distrito urbano, fuera voluntario en esa experiencia y que la administración local, es decir, todos aquellos que a escala local estructuran una parte de la formación, diesen unos usos de los servicios a los ciudadanos, se sintiesen implicados. Y el primer proyecto fue hacer una intranet.

En el fondo se trataba de hacer una red, dentro de la ciudad, para el personal municipal y los concejales. Es decir, para la esfera que representa el territorio. En la intranet vemos los proyectos, las fuentes que sirven para buscar datos sobre el catastro, los pliegues de condiciones, etc.

El método consistía en la construcción de una intranet urbana, es decir, pensar que, en el fondo, hoy tenemos tendencia a comunicar al ciudadano a través de Internet con el mundo entero, y se puede dialogar con una persona que está en el otro rincón del mundo cuando tal vez no conocemos al vecino. Así que pensamos que había la necesidad de una estructuración social, con capas de estructuración, que son necesarias, las del individuo, dentro de su familia, y después el movimiento asociativo, donde hay un vínculo social que se constituye porque tiene un proyecto común con los demás, y después el lugar donde vive.

Teníamos a un historiador en Francia que hablaba de la vida cotidiana, Braudel, allí donde nos educamos, donde trabajamos, donde nos divertimos, allí donde hacemos intercambios, comerciamos... y ese lugar es la ciudad. Hay otro espacio complementario, que es el lugar donde tenemos algo que compartir, que es la cultura. Aquí lo ven muy bien, a través de Catalunya, donde tenemos una cultura específica, también hay una red, en el fondo, que se constituye y hay otra dimensión geopolítica. Una dimensión geopolítica que encontramos en la nación, o para nosotros cada vez más, para los europeos, en Europa, con moneda común.

 

Un individuo global

Internet no es únicamente el individuo con respecto al mundo entero; es el individuo en su asociación, en su trabajo, en su ciudad, en su cultura y en lo que le está permitido, el aspecto geopolítico, donde hay cosas que están permitidas y otras que no lo están. Es la ley, la regla el código.

Ésta es la construcción de la intranet para la ciudad. Tenemos todos los servicios, servicios públicos, la ciudad naturalmente, la experiencia de la ciudad digitalizada, la educación, la formación, la economía, el turismo, la cultura, el urbanismo y el patrimonio, el aspecto social, la ciudadanía, lo que aportan los ciudadanos en sí, y después la memoria viva, la historia de un país, que es sumamente importante, los juegos y el deporte. Tenemos la posibilidad de informamos de la actualidad, de las novedades que encontramos en el sitio, los foros de intercambio, la comunicación, apuntarse, inscribirse, y las salidas, el ocio, y luego algunas informaciones locales y visitas virtuales para los que llegan del exterior para visitar ese sitio, que es un lugar como todos los de Internet.

Le dimos el nombre de Intaunet. Era un proyecto europeo, y los europeos tienen una lengua común que es el inglés. El método era la creación de espacios gratuitos donde los ciudadanos pudieran obtener formación, ya que los dos obstáculos, los escollos a la utilización, son el precio, que hace que los más ricos puedan tenerlas, y también la formación, que es difícil, no para los jóvenes, como decía muy bien antes nuestra conferenciante, sino para la gente un poco más mayor, como los que ya tienen canas como yo. Y después un servicio que permitiera tener unas tarifas, rebajando costes al principio, porque esta experiencia comenzó en 1995 y entonces era muy caro. Las tecnologías eran muy caras.

El método consistió en poner medios en las escuelas. Los medios en la escuela no bastan, no son lo más importante. Una intranet de la educación, donde los niños pudieran hacer un libro en común, como la anterior conferenciante explicaba, para hacer este tipo de aplicación, para poder hablar con aulas que están en el otro extremo del mundo. Hay aulas escolares de niños discapacitados que tienen más dificultades que los demás, y esas herramientas son fabulosas para ellos porque compensan cierto número de déficits, sobre todo clasificar. Porque los ordenadores sirven para clasificar, y a los niños y las niñas a veces lo que les cuesta es clasificar. Así que esto es un plus, les permite abrirse hacia otros lugares.

Recuerdo que un día fui a una conferencia y había un intercambio: a los niños de Parthenay les preguntaban lo que habían comido, y decían que todavía no habían comido. Ellos sólo habían tomado el desayuno, eran niños que se encontraban en el Océano Índico, en la Isla Reunión, y se daban cuenta de que hay cosas que difieren. Unos estaban cerca del mar y los otros no, así que de esta forma veían las diferencias, como por ejemplo el color de la piel. De pronto, para un maestro es una apertura hacia el conocimiento.

Las empresas son, a veces, pequeños productores, constructores de motos, los que restauran BMW, y hoy en día venden motos BMW en todo el mundo, en Indonesia, África del Sur, etc. Y todo ello les permite sobrevivir, porque si no se ven muy perjudicados por los grandes concesionarios de motos.

El comercio electrónico permite que la gente haga las compras desde casa. Nos podemos preguntar el porqué, pero cuando se es alguien muy mayor así resulta mucho más fácil, y hay municipios que ayudan a las personas que tienen ordenadores portátiles; disponen de asistentes que ayudan a las personas a hacer sus compras mediante la red.

 

Internautas públicos

No hay que pensar que todo el mundo necesita conocer la herramienta. Cuando en su momento se creó la escritura había escritores públicos, es decir, gente que hacía una mediación entre los que tenían o poseían la escritura, los que tenían este conocimiento y los que no lo tenían, para permitirles que pudieran escribir cartas. Se empezó a utilizar el correo y eran los escribanos quienes permitían hacerlo. Hoy tenemos internautas públicos que hacen el trabajo a quienes no quieren hacerlo o no pueden utilizar las tecnologías y, al mismo tiempo, quieren beneficiarse de los servicios y los usos que las mismas aportan.

El método es también la sensibilización de la Administración para permitir al ciudadano estar en contacto con las demandas, con las solicitudes. Este método consistía en suscitar la creatividad de todos los ciudadanos, permitir a nuestros ciudadanos que hiciesen su página web, que construyeran la información que querían dar a conocer a los demás dentro de la ciudad, y formar para esa creación de Internet y utilizar lenguajes de desarrollo.

Cuando el desarrollo lo hacen especialistas perdemos una parte de nuestra creatividad. Es más o menos como el lenguaje. En Europa veo muy bien como razona un francés, un alemán, un inglés o un español. El lenguaje estructura el pensamiento y mañana los desarrollos de Microsoft estructurarán nuestra manera de crear, y los ciudadanos deben hacerse los dueños de este tipo de estructura. Son los que quieren utilizar ese nuevo mensaje con los desarrollos y quieren dotarse de formas de organización específicas y distintas.

Asimismo, los efectos de esas tecnologías dan una visión global de la ciudad. Mediante la red vemos la interdependencia entre todo. Tiene una dimensión sistemática, es decir, que los actores lo vemos mejor con esas herramientas, vemos mejor esa interactividad que hay entre los conciudadanos y la noción de responsabilidad en el sentido filosófico.

Anne Johnas dice que si yo hago algo, si actúo, voy contra el otro, voy a pisotear al otro, y hay una necesidad de que cada uno se responsabilice, de autolimitar su propia acción. Debe censurarse él mismo para poder vivir en grupo con otras personas en la ciudad. Esta noción de interactividad y de responsabilidad la vemos clara a partir del momento en que tenemos una visión global de toda la circulación que hay, y esto lo vemos en los foros. Naturalmente da mucha autonomía individual y colectiva.

En el “net” vemos que la gente es consciente de sus limitaciones de saber, y vemos que hay personas con más experiencia que nosotros, con lo cual asociamos nuestra experiencia a la de los demás.

Los efectos sobre el desarrollo permiten constituir espacios transdisciplinarios. Los científicos crean en contacto con otras ciencias y tras esta parte transdisciplinaria se construye la creación. Es también una herramienta formidable que permite, a los que están fuera del trabajo, entrar en la comunidad, porque no se emprende únicamente en el marco del trabajo, sino que se puede emprender para personas jubiladas.

 

No estar solos

Vemos a muchos jubilados que dominan estas tecnologías para hacer cosas juntos y hay redes de intercambio de saber que se van creando con esto. También hay minorías que vuelven a encontrar raíces y una identidad. Dejan de sentirse solos, ya que el efecto de grupo es importante para encontrar la forma, el buen humor, y a veces lo encontramos a través del grupo, con el hecho de sentirse, de existir a través de los demás y, naturalmente, encontramos oportunidades y obstáculos a la creación. Lo vemos bien con esta tecnología.

También hay una función muy interesante y es la función política. Tal vez le interesa al señor Navales. Es la transformación entre el elector y el ciudadano. Hay una inversión, el ciudadano es un actor, y el político se convierte en mediador, es alguien que mira y que intenta hacer entrar en relación a individuos distintos para poder llegar a encontrar el punto de síntesis, el punto de convergencia, y dejar de ser el que está en situación de construcción. Entonces, la relación deja de estar en cabeza, y está detrás, y transforma también a los actores en espectadores. Los políticos se convierten en espectadores, hay una función política catalizadora, de formación de la ciudadanía, un poco como los profesores que forman a niños en las escuelas, y de mayéutica. Es decir, de dar a luz las potencialidades de los grupos o de la gente dentro de la ciudad. Las dificultades de esta práctica existen porque ya hay bloqueos en la informática. La gente tiene bloqueos porque la informática tiene una función de poder y de conocimiento en la sociedad, y nosotros intentamos dispersar este conocimiento y chocamos con el dinosaurio que es la informática, y la aceptación de la información también es una dificultad.

El reflejo de esta información, la formalización -a las personas no les gusta formalizar, las palabras se las lleva el viento, y lo escrito permanece-, planteó problemas para los políticos, y la impresión, el sentimiento y la noción de evaluar y ser evaluado. A la gente no le gusta ser evaluada. En Francia al menos a la gente no le gusta ser evaluada ni evaluar, no sé si en España sucede lo mismo. No nos gusta el reflejo de los demás sobre nosotros mismos. Son dificultades que encontramos igualmente, es el escepticismo, a veces, de las personas, y las mutaciones, que son muy rápidas, que van a una velocidad tecnológica y conforme vamos aprendiendo algo nos piden que aprendamos algo más.

La de la Comisión Europea fue nuestra principal partenaire, pero pequeña, porque se veían todas las dimensiones globales sistemáticas que no se podían ver en la ciudad. Si se hubiera hecho en Sabadell hace cinco años es evidente que hubiera sido mucho más difícil ver las interacciones entre trabajo, ocio, mercado, etc. Es una colaboración entre colectividades industriales e investigadores con esta experiencia.

Nos hemos comunicado mucho para que las personas se sintieran implicadas, como si estuvieran en un laboratorio, y después hemos podido hablar de una estrategia específica, donde se pedía a los ciudadanos que fueran coresponsables del proyecto y que propusieran a partir de sí mismos.

 

Común y distinto

Es una estrategia que va de uno mismo hacia fuera. Se parte de uno mismo para luego integrar todo lo que viene del exterior, porque en ese mundo que se está construyendo con esas tecnologías, cada uno, en el fondo, debe encontrar lo que tiene en común con los demás, como decía Anaïs Nin, y al mismo tiempo debe abrirse al exterior y buscar lo que es distinto a él. Esta búsqueda en el fuero interno y la apertura a los demás hace que estemos en una sociedad de creación.

Los resultados de esta experiencia son proyectos europeos, industriales, de colaboración, y proyectos específicos, como creación de empresas.

La colectividad de Francia es la más conectada, la más equipada y con más actores. Para ponerles un ejemplo; Médiametrie es un instituto de mediciones, porque hay varios instrumentos de medida, pero con Médiametrie, en enero de 2000 Francia estaba en el 17% de personas conectadas, trabajando con Internet, y la ciudad tenía, al mismo tiempo, un 39% de conexiones. Se había hecho un gran esfuerzo sobre los espacios, la formación, la interrelación dentro de la ciudad. Habíamos llegado a un 39% de usuarios y 350 actores. México es una ciudad de 17 millones de habitantes. Nosotros tenemos un municipio de 17.000, y el responsable de México me dijo que tenían mil páginas, cuando nosotros, siendo mil veces más pequeños, teníamos 100.000 páginas.

El problema de esta herramienta es que únicamente se convierte en un instrumento de la ciudadanía local cuando llegamos a un cierto nivel de información. Una gran parte de las informaciones las da la intranet municipal y hay otra gran parte, que es más importante, que la dan los ciudadanos con movimientos de actores. Esto es lo que hay que hacer.

Querría mostrarles unas pequeñas películas, pero antes quisiera que volviéramos a hablar de lo que constituyen estas herramientas para la ciudadanía.

Hoy, en Francia, tenemos cinco @. Es como si tuviésemos cinco estrellas para los hoteles, más o menos es lo mismo. Somos los únicos en Francia. Los demás tienen tres o cuatro estrellas. Somos el único municipio de Francia que tiene cinco @. Para los franceses estamos adelantados, pero Francia tiene tendencia a considerar que lo importante es la tecnología, los ordenadores que nos permiten acceder a Internet, y si hoy estoy aquí es porque tengo una idea completamente inversa.

 

Tecnología y personas

Esto no es lo más importante, sino al contrario. La tecnología no tiene mucho sentido. Lo que es importante son las personas, los seres humanos. ¿Son éstos capaces de ser emprendedores, actores? ¿O son únicamente gente pasiva, telespectadores, pacientes, alumnos, etc? ¿Están únicamente en situación de recibir? ¿O también de emitir? Si pueden tan solo recibir y si únicamente emiten cuando votan en la democracia representativa que es útil respecto a países que no lo son esas herramientas no sirven para nada.

Vivíamos muy bien en el siglo XX sin necesidad de esas herramientas, pero si nos convertimos en participativos en la vida de la ciudad, entonces esas herramientas tienen sus posibilidades y su utilidad.

Primero, vemos que lo más importante es educar y construir nuestra ciudadanía sobre nuestra capacidad como seres humanos para ser actores de la vida social. Y lo segundo, que todavía es más útil, además de tener herramientas y menos útil que ser actor, es la organización. Si se estructura la organización sobre una estructura piramidal, donde todo el mundo tiene su lugar en la sociedad, en función del concepto que define la sociedad.

En Francia, por ejemplo, antes de la Revolución Francesa, del siglo XVIII, la sociedad se constituía por el nacimiento, el origen. Era la función sacra: el orden de lo sagrado era determinante. Había una aristocracia y todo se definía por el lugar en la sociedad, según la suerte o desgracia que tenías al nacer.

Llegó la Revolución Francesa, pero no únicamente a Francia, sino a todos los países de Europa, e incluso a los países del nuevo mundo. Al mismo tiempo, había una tecnología que era la máquina de vapor. Con esa tecnología se tenía la posibilidad de emprender a gran escala. La máquina estaba en medio del taller, y todo el mundo, en función de su saber hacer, trabajaba alrededor de la máquina. Y esta capacidad de emprender era la que daba dinero y hacía que se pasase del orden aristocrático para tomar Francia desde el orden burgués. Es decir, el lugar de la sociedad lo daba la posición que se obtenía y el dinero, vinculado a la capacidad de emprender.

Llegó el final del siglo XIX y apareció el llamado “conocimiento”. Y en el siglo XX toda la organización social de Francia se constituyó detrás de los diplomas. Sólo basta con mirar el Estado francés: todos los que han acabado la Escuela Politécnica en Francia o en la Escuela de Administración Francesa (ENA) están ocupando los puestos más importantes y según el diploma. Si se tiene el diploma de médico, se es médico en la sociedad.

La construcción de la organización social se hizo en torno al saber, pero un saber que teníamos cuando éramos jóvenes, que nos permitió, en el fondo, ser profesores de universidad o lo que sea, fuera cual fuera la posición social.

 

El cambio de Internet

Llega el siglo XXI. Llega Internet y ya no es lo mismo, ya no es el nacimiento, el origen, ya no es la capacidad emprendedora, ya no es el diploma y el saber. Lo que importa es el saber hacer y la pericia en el momento mismo en que se está en la sociedad. Es el reconocimiento de la personalidad y casi del ser poco frecuente respecto a los demás y ello hace que ése sea un núcleo único en red con el resto de la sociedad. Vemos que la organización pierde su jerarquía y se convierte en una organización en red. Creo que Manuel Castells más tarde lo comentará mucho mejor que yo. Y esto es lo importante, y formó parte de la experiencia de Parthenay cuando llegamos a un 40% de usuarios de Internet y más.

Vemos que era extraordinario, era el efecto corriente; una atracción muy fuerte por parte de los que pensaban volver a encontrar un lugar en la sociedad. Eran los niños que habían tenido fracaso escolar y que, gracias a estas herramientas, eran capaces de rivalizar con los que estaban en situación de éxito, de buenas notas escolares. Se trataba de personas mayores que estaban en situación de exclusión y volvían a la sociedad. Eran, en el fondo, todos aquellos que podían cambiar las líneas de exclusión en la sociedad, y representaban un tercio. Y era atractivo, pero al mismo tiempo repulsivo para dos tercios restantes, para los que pensaban que tenían más que perder con la aparición de esta transformación. Eran los bélicos, dos tercios de los profesores que pensaban que estas herramientas, en el fondo, los cuestionaba por los padres. Se convirtió en un revulsivo y era un elemento muy fuerte en la transformación, en el paso a la democracia local. Elimina la evolución a largo plazo. Las riquezas que vamos a crear en el siglo XXI están ligadas a la personalidad, al potencial de cada ser humano y a esta pasión por la creación bajo todas sus formas.

Podríamos ver en otra película la cultura para ver que son artistas que se ponen juntos en la red para crear una agencia artística y que, en lugar de venderse por separado, se venden juntos. Proponen a escala nacional espectáculos donde hay música, canto, poesía, etc. Esta nueva forma está revolucionando nuestras sociedades.

Hoy hay una transformación, hay una voluntad de los ciudadanos que quieren participar, y tenemos otra sociedad que se está constituyendo, que es otra forma y es la que experimentamos en este proyecto. Es una ciudadanía en la que los ciudadanos, entre ellos, encuentran su punto de responsabilidad, el punto a partir del cual se puede vivir de manera diferente en la ciudad y en el territorio. Por tanto, ya no es una cultura de la autonomía, sino una cultura de la tolerancia y únicamente funciona si la sociedad es tolerante respecto a los demás, tolerante con respecto a las minorías, las minorías con las mayorías, etc. Esta transformación hace que la sociedad ya no sea mayoritaria, sino pluriminoritaria. Se constituye a través de minorías que, en el fondo, viven en armonía unas con otras dentro de un territorio.

Esto es posible. Es una de las pistas que expongo porque yo la experimenté en ese territorio, pero existen otras. Esta es la fase optimista de la evolución. La fase pesimista es que esos ciudadanos se escapan de la noción de espacio real, de territorio, para llegar a territorios que sean completamente virtuales. Se van a buscar a los que se parecen a ellos y se volverán intolerantes con los que están al lado, con los que no viven como ellos.

 

Espacios para la diferencia

Por ello les digo a los políticos en general que hay que volver a crear espacios apilados unos sobre otros, sistemáticos. Es decir, espacios donde la gente viva la diferencia, la alteridad, espacios verdaderos, espacios no virtuales para limitar esta posibilidad que nos aportan las tecnologías que nos pueden virtualizar completamente.

Podemos tener un amigo en la otra punta del mundo y un enemigo como vecino. Esto lo decían desde el 11 de septiembre, pero naturalmente siempre podemos intentar sacralizar el terrorismo diciendo que es Bin Laden el que está en la otra punta del mundo. Pero nos damos cuenta de que estos terroristas estaban en el corazón de América. Estaban con los demás. Por tanto, estaban en alguna parte, y es esta dimensión de lo territorial, de lo local. Hemos de crear espacios de tolerancia, espacios verdaderos no virtualizados, y por ello todas las ciudades pueden constituir este tipo de herramientas e ir más deprisa hacia esa herramienta. Se trata de una herramienta de responsabilidad, de comunicación, de información y de tolerancia.

El papel de los políticos en todo esto ha de favorecer la alteridad, hacer que las poblaciones que normalmente no se cruzan puedan coexistir. Es decir, hay que reunirlas, como hoy, como esta noche. Este es el nuevo papel. Ya no es el que decide, sino el que mira las intolerancias que hay en su territorio e intenta ver cómo se pueden compensar. Son jóvenes que quieren hacer ruido al lado de ancianos que quieren dormir y el papel de los políticos es reunirlos para ver cómo se puede hacer ruido y dejar dormir a los que quieran dormir.

Ese trabajo de mediación funciona en cada ocasión y funciona muy bien. Por eso digo que más allá de la democracia representativa, más allá de la democracia participativa, hay una forma de democracia de mediación que se está implantando con esas nuevas herramientas. Esa ciudadanía es la interesante, y hay que vivirla en los años próximos.


 

Michel Hervé.
Alcalde de Parthenay (Francia) entre 1979 y 2001.