Un compromiso con Joan N. García-Nieto

FRANCESC CASTELLANA

Joan N. García-Nieto París nos dejó un 23 de julio de 1994, hace 25 años. Para los que lo conocimos es una ocasión para recordar su papel y lo que representó para el Baix Llobregat, pero también un momento para hacerse la pregunta sobrecogedora y sincera que me hacía un amigo ¿Quién recuerda hoy a Joan y lo que él representó?

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Hay que reconocer que hoy pocas personas saben quién fue y lo que representó Joan y desconocen las luchas sociales de la comarca, las que la singularizaron los años 70 y 80 del pasado siglo en el entorno metropolitano de Barcelona y que conformaron, en buena medida, lo que es hoy. Hay que decir que si hoy el Baix es una tierra de progreso y, en cierto modo, un paradigma de inclusión social y diversidad cultural, responde a que la vieja utopía que pensaba Joan ha sido una realidad en la transformación de la comarca.

Claro que Joan, si me escuchase, mostraría su desacuerdo y me corregiría, diciendo que él fue uno más de entre la gente sin voz, uno más dentro de una acción colectiva que se resistió a ser gente subalterna convertida en mano de obra barata para la industria y los servicios dentro de un territorio subalterno. Porque él era y quería ser uno más en el Baix de los iguales, un sueño compartido de Joan y de mucha gente que le quería. Aquella gente que entonces pensaba y luchaba por una utopía: un Baix Llobregat de progreso y moderno, respetuoso de sus diversas identidades, pero sobre todo inclusivo, que no dejara a nadie atrás; una comarca de todos, de los que ya estaban y los venidos de otras tierras.

“Él era y quería ser uno más en el Baix de los iguales”

Joan promovió siempre valores. Desde la escuela de formación social del Baix para jóvenes y sindicalistas, en su compromiso personal con las CC.OO. clandestinas y en Bandera Roja primero y en el PSUC. No era un agitador. Su tarea se dirigía a ampliar el conocimiento de las personas, dotándolas de capacidad de análisis de su entorno laboral y social; conocimiento de la empresa capitalista, de la historia de los movimientos sociales, de contacto con el movimiento sindical europeo y del tercer mundo, de las últimas teorías y análisis de los movimientos sociales, y siempre en contacto con líderes sindicales y políticos alternativos de todo de Europa y del mundo.

Joan ayudaba al movimiento sindical y social a ampliar su enfoque, poniendo en contacto las luchas del día a día con otras referencias, a fin de ampliar su alcance para que su mayor impacto permitiera mejoras concretas y una mayor acumulación de fuerzas. Asimismo, ayudó a abrir canales de solidaridad y alianzas con las luchas sindicales de otros sectores acomodados económicamente, interpelándolos para conseguir su solidaridad cristiana y/o democrática.

“Ayudó a abrir canales de solidaridad y alianzas con las luchas sindicales de otros sectores acomodados económicamente“

En su sentido más amplio, Joan cuidaba a su gente de Cornellà y de todo el Baix Llobregat, pero siempre fue uno más en las luchas, aportando sentido sobre su alcance último, como elemento de transformación y cambio. Lo hacía desde su doble dimensión de cristiano e intelectual. Fue un pensador del sindicalismo y del movimiento vecinal y un luchador más entre los constructores de la comarca actual, de la que hoy podemos disfrutar.

El Baix Llobregat es el resultado de las ilusiones, los sacrificios y las luchas de ayer, de los que colectivamente querían conseguir derechos políticos y sindicales, mejoras en la calidad de vida y mejores salarios. La vida institucional democrática, el estado del bienestar y su protección actual son su mayor conquista. Todavía, sin embargo, queda camino por hacer, pues no se ha conseguido acabar con las desigualdades y las injusticias y la marginación. El hecho de poder disfrutar de las conquistas de las luchas de ayer nos compromete a seguir luchando por nuevas utopías, ante los retos presentes e injusticias de cada día.

“El Baix Llobregat es el resultado de las ilusiones, los sacrificios y las luchas de ayer”

El recuerdo necesario de Joan no debe ser un ejercicio de nostalgia, de agrandamiento o mitificación de su persona. No se corresponde ni a su sentir ni a su actitud vital. Su memoria, más bien, nos interpela y nos llama a luchar por nuevas utopías, ya que aún las desigualdades y las injusticias marginan a muchas personas de la vida ciudadana.

25 años después tu compromiso es nuestro.

Francesc Castellana i Aregall.

Presidente de la Fundación Utopía