Comprometidos con el empleo: Caso Nissan

Maria Recuero Sánchez

El esfuerzo del conjunto de trabajadores y trabajadoras de Nissan Motor Ibérica ha llevado a buen puerto la larga, compleja y sinuosa negociación de más de seis meses que hemos protagonizado los sindicatos con representación en el comité y la dirección. El anuncio de la adjudicación de la fabricación del nuevo turismo en la planta de la Zona Franca, en Barcelona, upone el colofón de una historia no exenta de riesgos, sacrificios y la apuesta convencida de una plantilla que mayoritariamente ha entendido que se jugaba mucho en este capítulo de la larga historia de Nissan en Cataluña.Y es que las dificultades para el futuro de la actividad productiva de Nissan en  Cataluña vienen de hace unos años, cuando se encendieron todas las alarmas en octubre de 2008 con el anuncio de la presentación de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectaba a 1.680 personas. La medida, de aplicarse, ponía en cuestión la continuidad de la actividad industrial de la compañía en el Principado y, por extensión en el conjunto de España. En aquella ocasión, el acuerdo de verano de 2009 asumido por la plantilla después de 10 meses de negociaciones, supuso  una alta factura con cientos de despidos aunque se logró frenar el riesgo de marcha de la compañía y sentó las bases de actividad futura como constataremos más adelante.

Una segunda fase de esta lucha tuvo lugar en 2010 e inicios de 2011 donde, finalmente, la plantilla en referéndum aprobó con más del 70% de los votos un plan de mejoras de la competitividad -acordado por Sigen-USOC y UGT- que aceptaba más flexibilidad y abrió paso a la adjudicación del nuevo vehículo "Pick-Up" en el mes de enero de 2011. Nuevamente, más futuro industrial garantizado al ganar más producciones de vehículos en la planta de Barcelona. En mayo de 2011, como consecuencia de los acuerdos anteriores, la dirección de la multinacional escogía la planta catalana para la producción mundial del modelo NV-200 eléctrico, la furgoneta comercial que ya fabricábamos en versión convencional. En este punto, los representantes de los trabajadores tuvimos la sensación que, finalmente, veíamos la luz al final del oscuro túnel y las posibilidades de consolidar el empleo en los centros de Nissan, al constatar que la llegada de nuevos vehículos, empezaba a ser un hecho.

En este recorrido negociador de cuatro años (2008-2011) el esfuerzo de la plantilla y la gestión del sindicalismo más representativo en la compañía, al menos lo que representa Sigen-USOC, ha logrado desplazar el escenario de ERE masivo y riesgo de cierre a un proceso de adjudicaciones de vehículos y reposicionamiento de la planta en nuevos espacios de producción futuras, como la tecnología eléctrica.
En este punto llegamos al último capítulo, hasta el momento, con la negociación que ha tenido lugar durante el 2012 y se ha cerró el pasado mes de febrero de 2013.

El escenario global de la economía y, en particular, del sector ha sido muy difícil estos años. A pesar de los avances comentados, podemos afirmar que la garantía del mantenimiento del empleo actual - año 2012 – era aún insuficiente sin la llegada de ningún otro producto añadido a las adjudicaciones conseguidas en 2011 y, a ser posible, comercialmente competitivo. Desde el Sigen-USOC siempre hemos entendido la competitividad de nuestras fábricas está fuera de duda en el contexto de la multinacional, había que tener la oportunidad de fabricar otros vehículo con grandes volúmenes de producción, un turismo. La no adjudicación de este nuevo producto, sumado a la finalización de la fabricación de Pathfinder y Traffic 2014, podría generar un excedente de trabajadores / as, no sólo temporales sino también de indefinidos actuales. Es indiscutible aunque insuficiente el nuevo posicionamiento estratégico positivo de las factorías catalanas en relación al vehículo eléctrico conseguido con los acuerdos de 2011 porque, en una primera etapa el impacto productivo de la tecnología eléctrica en términos de unidades productivas y empleo será pequeño.

En este sentido, la negociación de los últimos meses ha cobrado una importancia máxima y su resultado era, a nuestro entender crucial en relación a incrementar el volumen de unidades productivas de la multinacional nipona en Cataluña y, en consecuencia, la demanda de empleo consolidado. El acuerdo firmado en primer lugar por nuestra organización el 21 de enero de 2013 y, posteriormente por los otros representantes, buscaba este objetivo que, finalmente, llegó el 4 de febrero de 2013 con el anuncio de Nissan que dicho turismo se fabricaría en la factoría de Zona Franca (Barcelona). Y es que las connotaciones que esta adjudicación tiene para la planta de la automovilística japonesa en Cataluña son muy positivas. Primero por la producción de 80.000 unidades, que nos darán oxígeno a partir del 2014 (iniciará su fabricación en el segundo semestre), saturando la planta y rebajando sus costes. Segundo porque damos un salto estratégico introduciéndonos en un segmento que diversifica nuestra actividad, hasta ahora centrada en vehículos industriales y todoterrenos, segmentos que actualmente están en declive. Y tercero porque nos situamos en unos niveles de competitividad que sitúan la planta con opciones de optar a nuevas adjudicaciones.
No debemos olvidar que el acuerdo refleja también la adjudicación del mercado de Oriente Medio para el One Ton Pick Up, que añadirá 25.000 unidades a las 60.000 previstas para el mercado europeo que ya teníamos adjudicado. Y tenemos la NV200 y la eléctrica. Todo esto implica unas producciones a partir de 2015 de más de 200.000 unidades, lo que garantiza la plantilla actual y genera nuevas oportunidades de creación de empleo. Somos conscientes de que este acuerdo ha supuesto sacrificios, pero entendemos que son asumibles por los mencionados beneficios que reportará, sobre todo en cuanto a la ocupación actual y futuro. Pensamos que la mayoría de la plantilla lo entiende así y valida el acuerdo.

En las últimas semanas del proceso negociador se produjeron movimientos políticos que hacían que, ante la falta de acuerdo en las negociaciones en Barcelona, ubiera interés en que su fabricación se trasladas a Francia. Renault, ante la situación de baja saturación de sus plantas en el país vecino, se ha visto obligada a hacer una reestructuración que afecta a más de 7.000 trabajadores / as. Ante el anuncio de que el coche no se había de fabricar en nuestra planta, había presentado la candidatura para fabricar en una de las suyas en el marco de la Alianza (Nissan-Renault). Por este motivo SIGEN-USOC actuó con rapidez y determinación, asumiendo su responsabilidad como sindicato mayoritario, firmando el acuerdo inicialmente en solitario el 21 de enero de 2013, lo que afortunadamente provocó un cambio de posición en las negociaciones facilitando el acuerdo de la mayoría sindical y la firma conjunta el día 29 de enero. Somos conscientes de que nuestra posición fue criticada por algunos que, posteriormente se sumaron, pero en todo momento hemos estado convencidos de que nuestra agenda negociadora respondía al sentimiento mayoritario de la plantilla como así ha sido. Desde el sindicalismo de proximidad y responsable que defendemos, ésta ha sido en todo momento nuestra preocupación y la voluntad de los dirigentes del SIGEN-USOC. Como sindicato mayoritario en Nissan somos plenamente conscientes de que nuestro compromiso es estar al lado de la plantilla.

Grave riesgo en un contexto socioeconómico muy difícil y un sector muy afectado por la crisis.

Nos hemos jugado mucho en esta negociación y, si el final supone una perspectiva de futuro es una buena noticia, pero hay que reconocer que las últimas semanas hemos arriesgado mucho, de hecho, nosotros consideramos que estuvimos muy cerca de perder la asignación. Hemos escuchado voces que aseguraban que todo había sido una estrategia de la compañía, que el coche siempre ha estado en Barcelona y nunca corrió el riesgo de irse... ¿Quién se atreve a afirmar esto? ¡Qué seguridad! ¡Qué soberbia! Desde nuestra posición sindical no nos hemos atrevido  a aventurarnos a adivinar las decisiones de la empresa, no vamos a jugar nunca con estas cuestiones... Son demasiado delicadas.

Somos conscientes de que este acuerdo ha supuesto sacrificios, pero entendemos que son valorables por los mencionados beneficios que nos reporta. Hacemos dos reflexiones al respecto:
1.    El punto de partida de este proceso es una empresa que, en 2008, presentaba una propuesta de Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que, de concretarse, suponía la práctica desaparición de su actividad industrial en Cataluña. 
2.    La caída de ventas del sector del automóvil es alarmante y sus efectos negativos en el empleo directo (fabricantes) e indirecta (proveedores) es cuestión de tiempo.
 Todo el recorrido negociador debe ubicarse en este contexto tan complejo.

Debemos tener en cuenta que en Cataluña en el período 2002-2012 se han destruido más de 210.000 empleos en el sector industrial, miles de ellos en la automoción. Más de 8.000 empresas han desaparecido en este ámbito y, en este contexto, el conflicto de Nissan se suscitaba en un momento muy delicado para la industria catalana, con un impacto potencial de pérdida de empleo de 1 trabajador directo de la multinacional a 4 indirectos de empresas proveedoras. Si el Sigen-USOC no hubiera actuado con total claridad y contundencia sindical en este largo proceso, podríamos haber sufrido graves consecuencias de futuro poniendo en riesgo el empleo estable de la compañía y las empresas proveedoras.

Las reglas de juego que nos encontramos en las empresas son muy complejas y en la actualidad operan tres elementos fundamentales:
1.    La coyuntura de crisis en el mundo socioeconómico y laboral.
2.    Las inercias del bisindicalismo que, a menudo, surge por y para beneficio de unos cuantos.
3.    Una normativa laboral regresiva y en constante cambio. 
La suma de los tres elementos crea un estado de inseguridad que la USOC ha sabido capear y romper en este proceso. Uno de nuestros valores, si cabe, el más importante en esta época, es el diálogo y las actuaciones con cabeza y pensando en el mantenimiento del empleo de calidad. No facilitar con actuaciones autoritarias o soberbias escenarios en los que peligran no solo nuestros valores sino la credibilidad de la unidad de acción en momentos como los que estamos viviendo.

Sigen-USOC ha actuado, actúa y actuará como sindicato en Nissan con responsabilidad  compromiso para el mantenimiento del empleo; exactamente de la misma forma que la USOC lo práctica en el resto de sectores.

Es nuestro modelo, es nuestra responsabilidad con los trabajadores y trabajadoras.
 



 

María Recuero Sánchez
Secretaria general Federación de Indústria de USOC