Caminando hacia la economía solidaria y el trabajo digno del Baix Llobregat

JOSÉ MARÍA ROMERO

Reivindicar la democracia económica significa apostar por la economia real, donde las personas y sus necesidades tiene valor frente al sobredimensionamiento y la desregulación de la economia financiera, que ha puesto la política de los Estados a su servicio, que ha trasladado sus deudas a las clases populares y trabajadoras, ha corrompido la democracia y ha generado un incremento de las desigualdades y un indudable retroceso democrático. La globalización, las grandes cadenas globales de valor y la externalización productiva convierten a las personas trabajadoras en colaboradoras externas precarizadas, desconectadas entre sí y con poca cobertura legal laboral. El neoliberalismo nos ha ganado cuando nos ha inoculado una forma de mirar el mundo, unas formas de relación social y de ocio seductoras y neutralizadores de alternativas. Prometen a su manera, una forma creíble de satisfacción aislada e individualizada, aunque sabemos que camina inexorablemente hacia formas autoritarias de dominio.

Tramo de la Caminada pel Treball Digne i l’Economia Solidària del Baix Llobregat. Foto: archivo.

Tramo de la Caminada pel Treball Digne i l’Economia Solidària del Baix Llobregat. Foto: archivo.

Desde el sindicalismo de clase y confederal, por contra, defendemos una economía democrática y una economía del bien común que combata la pobreza, la precariedad, la desigualdad y distribuya la acumulación de la riqueza. Apostamos por un modelo económico sostenible, que busca la atención y el equilibrio del medio ambiente ante el agotamiento de los recursos naturales y el riesgo para nuestra propia supervivencia. Ante la desregulación y el gobierno global no democrático, hemos de confrontar una estrategia diversificada y de equilibrio con el territorio, que estabilice la población y permita un nivel suficiente de soberanía energética y alimentaria. Esta economía democrática ha de ayudar a equilibrar los trabajos productivos, de cuidados de las personas y los bienes comunes, de la cultura, de la convivencia, de la comunicación o los transportes. Todos los trabajos han de ser reconocidos con dignidad y con derechos.

“Ante la desregulación y el gobierno global no democrático, hemos de confrontar una estrategia diversificada y de equilibrio con el territorio”

Exigimos a los poderes públicos que incorporen políticas económicas de carácter estratégico, que sean motor de este modelo de economía real, social y solidaria. Nuestra responsabilidad pasa por reforzar de forma activa la acción en aquellas empresas donde tenemos influencia para impulsar cambios que vayan en esta dirección. Hemos de intervenir en la organización del trabajo, en el desarrollo de los procesos productivos y en la gestión empresarial que organiza la producción de bienes y servicios.

Más allá de ese necesario trabajo interno de sensibilización y acción decidida, el sindicalismo también tiene que establecer una relación organizada y estructurada con todos esos nuevos instrumentos económicos alternativos, que protagonizan actores y protagonistas diversos desde la proximidad en diferentes ámbitos. La producción, las tecnologías, la sostenibilidad energética, la movilidad, el consumo crítico, la cultura, las finanzas éticas… son algunos de los ámbitos donde precisamos una interacción necesaria que  tiene un potencial transformador indudable. Nos ha de permitir elaborar proyectos concretos y articular propuestas compartidas en materia de creación de empleo verde, sobre banca ética, política fiscal progresiva o de lucha contra el cambio climático. Este espacio de cooperación, aún humilde e incipiente, se va consolidando y avanza de forma constante con experiencias destacables que nos obligan a profundizar el conocimiento mutuo y, sobretodo, buscar formulas de apoyo formativo, técnico y jurídico a grupos de trabajadores y trabajadoras que quieran implementar iniciativas de ESS (Economía Social y Solidaria) y organizar a nuestra afiliación para coordinar e impulsar propuestas e iniciativas.

“Este espacio de cooperación, aún humilde e incipiente, se va consolidando y avanza de forma constante”

Nuestro compromiso con la ESS también está comprometido cuando forma parte de la estrategia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), de la Agencia de la ONU relativa al Programa de Trabajo Decente, que tiene como objetivo, entre otros, promover los derechos sociales, laborales, el empleo y el diálogo social a escala internacional. La OIT también ha redactado diversas Resoluciones y ha elaborado documentos de actuación en este sentido.

Por otra parte, la implementación práctica de nuestros acuerdos congresuales, nos obliga a considerar que la ESS también puede ser un potente instrumento de organización y dignificación de condiciones de trabajo de colectivos y, en ese sentido, nos emplazamos a hacer un trabajo específico en materia de la “Economía de los cuidados” y, de forma concreta, en dignificarlo con las empleadas del hogar.

“La ESS también puede ser un potente instrumento de organización y dignificación de condiciones de trabajo”

La capacidad de influencia social y la objetiva pujanza cuantitativa de la ESS es constatable. El Consejo de la UE de Diciembre de 2015, apuntó que la promoción de la ESS es un vector relevante de generación de empleo y lo describió como un motor fundamental del desarrollo económico y social de Europa. El estudio del Comité Económico y Social europeo, también puso de manifiesto que en el período 2010-2015, años centrales de la crisis, creció un 9.3% su empleo remunerado, hasta llegar a los 1.4 millones de personas empleadas.

Por otra parte, cabe destacar que el pasado mes de febrero de 2019 se presentó en Madrid la Plataforma por la Democracia Económica, formada por personas de diferentes disciplinas, trayectorias y espacios de activismo. Aparece en un contexto donde se constata que las fuerzas democráticas interesadas en la democratización social, están a la defensiva desde hace décadas, y que el debilitamiento sindical, el predominio absoluto de los principios neoliberales en la academia, la utilización de las crisis como excusa para la disciplina social o el debilitamiento de lo público expresan el paradigma imperante de la economía financiera y la maximización inmediata de beneficios.

El manifiesto pretende recuperar términos como autogestión, cogestión o participación del trabajo en las empresas, que en su día significaron un intento serio de superar la democracia formal y avanzar en igualdad real de las personas, que hoy desgraciadamente han caído en un profundo olvido. Hay pocos espacios conectados al interés general capaces de construir discursos de gestión compartida basados en la lógica del bien común, y el propio espacio público pasa a ser el territorio preferido de saqueo de las élites extractivas. El texto, a su vez, defiende que los derechos conquistados en las batallas del siglo pasado (negociación colectiva, derechos laborales, sanidad, pensiones…) son batallas del presente y que nuevamente, la lucha por su defensa y ampliación es imputable a la debilidad de los sujetos sociales y de determinados argumentos socioeconómicos que no consiguen hacerse un hueco al dibujar un horizonte de democracia económica para la humanidad.

“Los derechos conquistados en las batallas del siglo pasado son batallas del presente”

El manifiesto denuncia la subalternidad de la retórica de la economía social, del aumento del peso del cooperativismo como instrumento alternativo o del discurso de la responsabilidad empresarial, como espacios marginales conectados a planteamientos éticos, pero que en ningún caso forman parte de políticas económicas viables. Se asume como cierta la idea que no hay casos de éxito en paradigmas alternativos, ya que hay una voluntad de ubicar en el pasado el concepto de Democracia Económica y de alejarlo de cualquier idea de modernidad.

Se interiorizan las ventajas económicas de la verticalidad jerárquica, su eficiencia natural que contrasta con una supuesta ausencia de voluntad participativa de las mayorías o que la “economía colaborativa”, que es una posibilidad universal real de lo digital, evite el debate sobre las aportaciones que ofrece la tecnología en construir modelos alternativos eficientes. A la vez se soslaya que estos cambios tecnológicos pueden favorecer el desempeño horizontal y la gestión participativa y no una mera escalada de consumo de productos obsolescentes.

También se pretende revitalizar y recuperar un sentido de unidad que propicie nuevas señas de identidad de democratización económica. Construir nuevos paradigmas como son el comercio justo, el crédito social, la defensa de bienes comunes, la economía solidaria o la economía feminista. El desarrollo del Estado de Bienestar y las políticas inclusivas con fundamentos de justicia social y éticos, también pueden estar asistidos por la razón económica. También es necesario desarrollar y popularizar casos de éxito que demuestren que es posible, viable y más eficiente mejorar la capacidad organizativa basada en unidades productivas más democráticas, y que la innovación que requiere de la participación ,y que un buen clima laboral es un valor colectivo que revaloriza el trabajo e incrementa la eficiencia.

“El desarrollo del Estado de Bienestar y las políticas inclusivas con fundamentos de justicia social y éticos, también pueden estar asistidos por la razón económica”

Impulsar la Democracia Económica es importante para extender la cultura de la participación en la gestión las empresas, converger con los principios del cooperativismo y de la ESS para extenderlos a la empresa convencional y, en particular, a la gran empresa donde la participación y la intervención sindical colectiva han de contribuir a la generación de valor en un escenario de contrapesos, contrapoderes y de restaurar equilibrios necesarios usurpados en las últimas reformas laborales.

La Caminada por el Trabajo Digno y la Economía Solidaria, iniciativa promovida por CCOO del Baix Llobregat y por el Festival Esperanzah, pone en valor la cooperación y la sinergia producida por dos entidades sólidas, de trayectorias diversas y con raíces profundas en la comarca. También revierte una situación donde demasiado tiempo sus diagnósticos de situación, objetivos y finalidades han podido no converger, ni confluir en espacios compartidos.

El proyecto resalta el vínculo histórico de la comarca con el trabajo y su función social. Es una apuesta por reivindicar un necesario cambio de modelo productivo que sitúe en el centro de sus objetivos el trabajo digno y el empleo de calidad, estable y con derechos. Una economía productiva que ponga en el acento en las necesidades de las personas, respete la vertebración territorial, de presente y futuro, que apueste por la sostenibilidad y por un patrón de crecimiento verde y circular.

“Reivindicar un necesario cambio de modelo productivo que sitúe en el centro de sus objetivos el trabajo digno y el empleo de calidad, estable y con derechos”

La Caminada sumará la reivindicación de valores sociales con el disfrute del río y de nuestro entorno natural, y tendrá lugar el domingo 5 de mayo de 2019, dirigiéndose a un público intergeneracional y diverso.

Constará de dos marchas a pie, que saldrán de Cornellà y de Sant Feliu de Llobregat a las 9 de la mañana, recorrerán itinerarios de la ciudad vinculados a la evolución y transformación del trabajo y también tendrán presencia en el Canal de la Infanta, que este año cumple su 200 aniversario. Cabe destacar que el Canal se inauguró para abastecer el riego agrícola, pero con el proceso de industrialización de la comarca del siglo XIX se convirtió en una fuente básica de energía.

Ambos itinerarios discurrirán mayoritariamente por el río Llobregat, que es fuente de vida y elemento de fuerte identidad comarcal. Llegarán al parque fluvial de Sant Boi, ciudad que ha hecho una apuesta muy importante por los valores de la sostenibilidad  y la protección de su entorno natural, donde se organizaran una serie de actividades de ocio, infantiles, culturales, degustación de productos y de sensibilización medioambiental. El acto finalizará con unos parlamentos a cargo de los organizadores para situar los objetivos y la proyección de futuro de la iniciativa. Las distancias de los puntos de partida al Parc Fluvial de Sant Boi son de 5 kilómetros aproximadamente, muy asumibles para todos los públicos.

La Caminada, pretende tener continuidad anual y recaudará fondos destinados a entidades sociales radicadas en el Baix Llobregat, cuya misión y objetivos sean coherentes con los del trabajo digno y la promoción de una economía social y solidaria. Este año hemos decidido conjuntamente que se destinarán íntegramente a colaborar con La Fundación para jóvenes La Carena, que es una entidad de Cornellà que inicia su actividad en 2007 como centro de formación para la reinserción educativa y laboral de jóvenes en riesgo de exclusión social.

 

José María Romero Velarde.

Secretario general CCOO Baix Llobregat, Alt Penedès, Anoia y Garraf