¿Qué podemos aprender de la Confederación Helvética? Notas de un viaje a Ginebra

ARTUR SERRA

1. Un sistema diferente

22 de agosto de 2018. Estoy en Ginebra en la reunión de la European Network of Living Labs. Es la asociación europea de laboratorios ciudadanos. El Citilab de Cornellà es un ejemplo. Hasta ahora sólo las universidades y los centros de investigación académicos o empresariales parecían reunir competencias en el ámbito de la investigación o la innovación. Pero estamos en la era Internet. 4.000 millones de ciudadanos de todo el mundo tenemos una red que hasta hace poco era de uso exclusivo del mundo académico. Cada vez más los ciudadanos podemos aprender a pensar y a actuar como innovadores, como investigadores, como se aprende en el Citilab. Hasta la misma Comisión Europea defiende a partir de ahora lo que llama la open innovation y la open science. Nuevos horizontes se abren ante nosotros.

 Banderas delante del edificio de Naciones Unidas, Ginebra. Foto: Yann.

Banderas delante del edificio de Naciones Unidas, Ginebra. Foto: Yann.

Pero hay un campo que nos vuelve a apasionar después de muchos años: el campo de la política. Un campo que hierve y donde, nuevamente, aparece una tensión social que augura cambios. Un mundo, de nuevo, propicio para la innovación y la investigación. Las movilizaciones iniciadas desde el 2012 en Catalunya, justo después de las del 15M, y que culminaron en el 1-O, indican una voluntad de cambio imparable. Estamos en pleno debate sobre el futuro de Catalunya. Este debate pone en cuestión el futuro de España, y todo esto se produce en un contexto internacional marcado por la crisis de la misma Unión Europea, desde el Brexit, y de los modelos de democracia establecidos tras la IIGM.

“Las movilizaciones iniciadas desde el 2012 en Catalunya […] indican una voluntad de cambio imparable”

El problema de cómo reestructurar la vida política de los países en la era digital, está sobre la mesa. Y no será nada fácil de resolver, dada su complejidad. Se necesita una nueva ola de investigación e innovación hecha como parte de las movilizaciones ciudadanas, que desemboque en nuevas tecnologías políticas, así como una revisión de muchas innovaciones hechas en el pasado, y que ahora pueden ser recicladas y reutilizadas, muy con el espíritu de los tiempos.

Aprovechando este congreso en Ginebra, encuentro a amigos del living lab y empezamos a hablar sobre la situación política en Catalunya. Están muy interesados, pero no la entienden muy bien. No entienden por qué hay políticos presos por querer votar. Les pregunto sobre cómo funciona el sistema suizo, a ver si aprendo alguna cosa. “Entonces, vosotros sois una república?”, les pregunto. “No, somos una confederación”, responden. Me quedo boquiabierto. Ah, parece que hay vida después de las monarquías y las repúblicas. Francamente, lo había olvidado. Voy a mi biblioteca y vuelvo a recuperar ‘El principio federativo de Pierre-Joseph Proudhon’ [1]. Y como a los antropólogos nos encanta descubrir anomalías, diferencias, cosas que se saltan la norma, empiezo a investigar las bases del sistema político de este país que no parece funcionar como el resto.

“Parece que hay vida después de las monarquías y las repúblicas”

Me presentan a Gianfranco Moi, miembro también del living lab y director general adjunto de la Direction Generale du Developpement Economique, de la recherche et de la innovation, de la Republique et Cantón de Geneve. Me cuenta que la confederación la componen 26 cantones, algunos de los cuales son a la vez República, como el de Geneve. ¿Un país de una extensión como Cataluña, una población similar hecha por una confederación de repúblicas-cantones? Me pareció un tema de investigación apasionante.

La base de su sistema es la democracia directa. Como dice su constitución en su artículo 138.: 100.000 citoyens et citoyennes ayant le droit de vote peuvent, dans un délai de 18 mois à compter de la publication officielle de leur initiative, proposer la révision totale de la Constitution [2]. Es conocida la capacidad que tienen los ciudadanos suizos de convocar y participar en referéndums como vía para decidir sobre temas que nos interesan.

Esta democracia se basa en la idea de responsabilidad individual y social de cada ciudadano. Toute personne est responsable d'elle-même et contribue selon ses forces à l'accomplissement des tâches de l'Etat et de la société. (art. 6)

2. El principio de subsidariedad.

Todos los cantones tienen garantizada su soberanía, y al mismo tiempo están de acuerdo en colaborar en la confederación. El sistema que regula esta relación es el «principio de subsidiariedad», artículo 5ª. Es decir, la Confederación no asume más tareas que las que no pueden asumir los cantones por sí mismos.

“La Confederación no asume más tareas que las que no pueden asumir los cantones por sí mismos”

Este principio de subsidiariedad es propio de una visión política como la suiza, donde la misma constitución de la confederación emana de peuple et les cantons, como fondo de legitimación (Preambule de la Constitución vigente de 18 de abril de 1999) y parte de una extensa declaración de derechos ciudadanos.

(Titre 2. Droit fondamentaux, citoyenneté, et but socials).

La estructura política del país se configura en tres niveles: confederación, cantones y communes o municipios, que tienen una gran autonomía. Hay 2.500 municipios con una población de 7 millones de habitantes. Hasta tal punto la autonomía local es tan potente que algunos municipios tienen el derecho de otorgar el derecho de ciudadanía suiza.

“La autonomía local es tan potente que algunos municipios tienen el derecho de otorgar el derecho de ciudadanía suiza”

Este principio, en teoría se asumió por misma la Unión Europea en el Tratado de Maastrich y legitima la política regional europea. Resulta que este principio proviene de esta cultura política suiza y de una visión de Europa diferente, la visión del pensador suizo Denis de Rougemont (1906-1985). Este escritor participó en los debates fundacionales sobre el futuro de Europa después de la IIGM, defendiendo una Confederación europea, inspirada en el sistema de su propio país. En lugar de una Europa a iniciativa de grandes Estados-naciones con pasado imperial, Alemania y Francia, propugnó una Europa basada en las regiones y en las communes, al modo suizo. Denis de Rougemont fue inspirador de la Asamblea de Regiones Europeas, y de todo el movimiento regionalista europeo. Una línea de investigación e innovación muy prometedora a continuar.

En resumen, el suizo se trata de un sistema político generado con un largo proceso que arranca en 1291, en la alta Edad Media, cuando tres territorios: Uri, Schwyz y Unterwalden, firmaron un Pacto Federal [3] (o Bundesbrief) para defenderse ante las tentaciones anexionistas de los condes de la casa de Habsburgo. Este hecho constituye un hito histórico, como se puede ver aún con la carta firmada que se encuentra en el Museo de Cartas Federales de Schwyz.

La confederación suiza proviene pues de este pacto (en latín foedus). Me viene a la cabeza inmediatamente la historia del pactismo catalán, y cómo se configuró también en el siglo XIII lo que sería la Corona de Aragón, concebida como confederación catalanoaragonesa. Vuelvo a leer “Noticia de Cataluña” de Vicens Vices. ¿Qué relación tuvieron los dos procesos? ¿Cuando se desvió en Cataluña? ¿Cómo se puede retomar lo mejor de su tradición pactista, parecida a la Suiza?

3. Un gobierno por consenso

Finalmente, el gobierno de la confederación suiza se configura por una llamada magic formule. Se trata de una fórmula para repartir los 7 cargos del gobierno de la confederación entre los partidos con más votos del Parlamento. Establecida en 1959, esta fórmula permite una democracia basada en el consenso y el pacto, con la idea de que las decisiones que perduran en el tiempo son aquellas que no sólo reciben el apoyo de la mayoría, sino también de la minoría. El cargo de presidente de la Confederación es rotativo entre los ministros. Esta fórmula está en cuestión ante la subida del partido de extrema derecha, que tiende a estar en la oposición, pero aún funciona.

“El cargo de presidente de la Confederación es rotativo entre los ministros”

De nuevo, una conexión se me dispara en la cabeza, esta vez en el mundo Internet. Los pasados 20 años han sido los años de expansión de una red global de ordenadores que llamamos Internet, basada en unos protocolos aceptados por miles de instituciones, cientos de gobiernos, y millones de empresas de todo el mundo. Este éxito se ha basado en un fenomenal trabajo de generación de consenso tecnológico y también político, que han hecho instituciones como el Internet Engeering Task Force o el ICANN, la autoridad que regula los dominios. ¿Sabéis cuál ha sido, y todavía es, la magic formule de Internet? Se dice Rough consensus and running code, la fórmula que permite funcionar al IETF, el grupo internacional de ingenieros que desarrollan y acuerdan los protocolos que permiten que Internet funcione como una red distribuida global. No tienen potestas, tienen auctorictas. No tienen capacidad de imponer sus decisiones; lo que tienen es la autoridad reconocida de haber creado un sistema tecnológico que funciona.

“Este éxito (expansión de internet) se ha basado en un fenomenal trabajo de generación de consenso tecnológico y también político”

Como ellos mismos indican:

Our credo is that we don't let a single individual dictate decisions (a king or president), nor should decisions be made by a vote, nor do we want decisions to be made in a vacuum without practical experience. Instead, we strive to make our decisions by the consent of all participants, though allowing for some dissent

Internet se diseñó además como una red basada en el llamado principio de extremo a extremo. La inteligencia es puesta en los usuarios de la red, no en un gobierno central. Es un sistema todavía distribuido que empodera a la ciudadanía a tomar parte, tanto a nivel local como a escala global. Pero también ahora está en peligro. El sistema ha funcionado por consenso y por protocolos que han funcionado bastante bien, sin ninguna autoridad central. No hay gobierno de Internet, aunque algunos gobiernos o grandes corporaciones lo intentan, pero todo el mundo quiere estar.

“(En internet) la inteligencia es puesta en los usuarios de la red, no en un gobierno central”

La cuestión es: ¿qué nuevos sistemas políticos abiertos se podrían generar combinando los principios de los sistemas como el suizo o la misma Internet? ¿Puede Catalunya ser nuevamente un laboratorio de estos nuevos sistemas políticos? ¿Se puede rediseñar Europa a sí misma como un sistema político abierto, en construcción, como un lab basado en la fuerza y la inteligencia de su ciudadanía?

[1] J.P.Proudhon. El principio federativo. RBA. Proyectos Editoriales. 1984.
Ahora se puede encontrar en Internet:
https://circulosemiotico.files.wordpress.com/2012/10/proudhon-el-principio-federativo.pdf

[2] Constitution Fédéral de la Confédération Suisse.
https://www.admin.ch/opc/fr/classified-compilation/19995395/index.html

[3]Histoire de la Suisse. L’Antique Confederació Suisse (1291-1515).
http://histoire-suisse.geschichte-schweiz.ch/confederation-suisse-1291.html

Artur Serra.

Adjunto de Dirección y Responsable de Relaciones Internacionales de la Fundación i2CAT.