40 años trabajando para la cohesión social en el Prat de Llobregat

PILAR ESLAVA

El Prat ha conseguido durante las últimas décadas combinar el crecimiento urbanístico e industrial con el respeto a la naturaleza y el medio ambiente, así como con la vertebración de un modelo de ciudad que tiene como principios básicos la justicia social, la igualdad, la equidad y la diversidad.

Foto: Kevin Delvecchio.

Foto: Kevin Delvecchio.

En la construcción de una ciudad socialmente justa nunca se llega a la meta poque, cuando se alcanzan algunos retos, aparecen nuevos. Ahora bien, esto no puede hacer perder de vista la gran evolución que ha hecho el Prat desde aquellas primeras elecciones municipales democráticas de 1979.

“En la construcción de una ciudad socialmente justa nunca se llega a la meta”

En ese momento, el Prat seguía acusando graves carencias de servicios básicos en los barrios, derivadas de la deficiente respuesta de la Dictadura franquista a las necesidades residenciales derivadas de la ola migratoria de los años 60 hacia la conurbación de Barcelona. Esto hizo proliferar los chabolistas, que años más tarde fueron trasladados a los grandes bloques edificios del denominado "chabolismo vertical", que el régimen franquista construyó en barrios periféricos. Así nació el barrio de Sant Cosme del Prat en 1964, donde confluyeron antiguos chabolistas, los que habían perdido sus viviendas en las inundaciones del cauce del Llobregat de los años 60 y otros migrados desde diferentes puntos del Estado.

Algunos colectivos del Prat se autoorganizaron para dar respuesta a sus necesidades y pusieron en marcha iniciativas como la Cooperativa Obrera de Viviendas, que canalizó el ahorro de las familias para comprar suelo y construir viviendas y que hoy es un referente en Catalunya.

Impulsados por fuertes movilizaciones vecinales, los primeros ayuntamientos democráticos se dedicaron a cubrir estas necesidades más urgentes y, por ejemplo, en el caso del barrio de Sant Cosme, se comenzó un plan de remodelación integral del barrio en 1977, de común acuerdo con todas las administraciones implicadas. En diferentes zonas de la ciudad, también se instaló el necesario sistema de alcantarillado para acabar con las frecuentes inundaciones que sufría la ciudad por la falta de un sistema de canalización de agua, y se empezaron intervenciones urbanísticas para adecuar los espacios públicos.

Superadas las necesidades más perentorias, la ciudad comenzó, ya en los años 80 pero especialmente en la década de los 90, a dotarse de más escuelas, centros sanitarios, culturales y deportivos. Fundamental de esta época también es la firma del Plan Delta en 1994 entre las diferentes administraciones implicadas para compatibilizar el crecimiento industrial y de infraestructuras como el aeropuerto y el Puerto de Barcelona con el mantenimiento de este espacio natural.

Ya llegado el siglo XXI, la ciudad, con una población de unos 64.000 habitantes, da el salto a la modernidad y a la sociedad digital. Consecuencia de ello es el cierre de las históricas fábricas de la Seda y La Papelera. También en este periodo se amplía y se moderniza la red de equipamientos de la ciudad.

Además, en 2001 se inició el Plan de Actuación de Sant Cosme para impulsar la transformación social, económica y urbanística del barrio. Hoy, Sant Cosme presenta una situación social no tan diferente a otras zonas del Prat y acoge numerosos proyectos de la economía social, con mucha tradición en el Prat.

Hoy, Sant Cosme presenta una situación social no tan diferente a otras zonas del Prat

Gracias a todo este trabajo previo, el Prat pudo afrontar con más fuerza los estragos de la crisis a partir de 2008. El presupuesto municipal en servicios sociales creció de un 88% entre 2011 y 2018, al tiempo que las personas atendidas pasaban de 4.118 a 9.879, mientras que la partida para promoción económica incrementaba un 90% en el mismo periodo. De hecho, el Prat de Llobregat se sitúa actualmente entre las 6 ciudades catalanas con políticas sociales excelentes. Así lo indica el Ranking de ayuntamientos en inversión en servicios sociales de 2017, publicado recientemente por la Associació de Directores i Gerents en Serveis Socials.

“El Prat de Llobregat se sitúa actualmente entre las 6 ciudades catalanas con políticas sociales excelentes”

Sin embargo, la crisis económica no ha sido meramente coyuntural. Globalmente, se estaba produciendo un cambio de paradigma del modelo social, caracterizado por las crecientes desigualdades sociales entre ricos y pobres y por la expansión de la sociedad de la información.

En este contexto, l’Ajuntament del Prat comienza a reflexionar sobre cómo sus políticas sociales pueden tener mayor impacto en la reducción de las desigualdades. Esto desemboca en la elaboración del primer Plan de Inclusión Social municipal de 2008, que alinea las diferentes políticas municipales con este objetivo.

El proceso para repensar este modelo no se detuvo ahí y fue incorporando cada vez más la visión de entidades sociales. El Ayuntamiento adopta cada vez más un nuevo modelo de gobernanza, que pasa por el trabajo en red de la administración con los agentes sociales. El último Plan de Inclusión y Cohesión Social del Prat 2018-2022 (PLIS) ya incorpora plenamente esta visión y viene acompañado del lanzamiento de un gran acuerdo de ciudad, al que se han adherido 70 entidades, para hacer seguimiento constante de sus contenidos. El vigente plan pone especial énfasis en luchar contra los factores que generan las desigualdades de forma transversal, priorizando especialmente el trabajo comunitario.

“El Ayuntamiento adopta cada vez más un nuevo modelo de gobernanza, que pasa por el trabajo en red de la administración con los agentes sociales”

El PLIS mantiene las ayudas y servicios para cubrir las necesidades más básicas de los colectivos vulnerables. En 2018, un 15,5% de la población de el Prat recibió algún tipo de prestación de servicios sociales. Además, en el ámbito de protección social y sanitaria, refuerza la atención a la gente mayor, en un contexto de envejecimiento de la población, y los servicios de salud mental, ante la tendencia general al alza de problemas como la ansiedad y la depresión.

Por lo que a la educación y a la cultura se refiere, hay que destacar la puesta en marcha de un programa municipal pionero en Catalunya: IntersECCions. A partir del trabajo en red entre agentes educativos, sociales y culturales de la ciudad, además del propio Ayuntamiento, se idean proyectos que luego se desarrollan en todas las escuelas e institutos públicos del municipio. Este proyecto de ciudad se añade a la apuesta decidida del Prat para reforzar la Formación Profesional.

También hay que destacar la importante inversión municipal de 1 millón de euros en ayudas para la infancia de todo tipo durante el año pasado (becas de comedor o de libros, ayudas para actividades de verano y extraescolares...) o la elevada tasa de escolarización de los niños de 0 a 3 años en guarderías, del 45,7% (del 34% al Barcelona), según datos del curso 2017 hasta 2018.

Las políticas educativas también vienen acompañadas de numerosos programas de empleo, que priorizan los colectivos con tasas de paro más elevadas -mujeres (13,5%), jóvenes de 16 a 24 años (13,8%) y mayores de 55 años (18,7%) - por encima de la media del Prat (11,1%) de 2018.

En cuanto a la vivienda, el PLIS contempla la promoción del alquiler social, combinada con nuevas líneas de ayudas para acceder al mercado de alquiler y otros de urgencia para las familias en riesgo de desahucio, además de un plan contra la pobreza energética.

Finalmente, cabe destacar el fomento de varios proyectos de trabajo comunitario, entre ellos un nuevo Servei de Bon Veïnatge i Convivència, que quiere ayudar a resolver problemas por este motivo tanto dentro de las propias comunidades como entre éstas y el entorno. Asimismo, cabe destacar la intensificación de la lucha contra las violencias machistas.

Estas son sólo algunas de las cerca de 190 acciones que contempla el plan para hacer avanzar la inclusión y la cohesión social en el Prat durante los próximos años. Fundamental para conseguirlo será sumar cada vez más organizaciones al gran Acord de Ciutat con este objetivo. Juntos seguiremos avanzando en esta dirección.

 

Pilar Eslava Higueras

Teniente de alcalde de Igualdad y Derechos Sociales y Regidora de Educación del Ayuntamiento del Prat.