El tiempo libre y las nuevas ocupaciones sociales

Jordi Izquierdo Moreno

En noviembre de 1985, con motivo de unas jornadas sobre tiempo libre y municipio realizadas en Barcelona, Joan N. García-Nieto en su ponencia "Crisis de civilización industrial y tiempo libre", manifestaba que "... la crisis de la sociedad industrial cuestiona la mayoría de nuestros valores culturales, de nuestros modelos de comportamiento, de nuestras expectativas profesionales, así como el uso y orientación del ocio y el tiempo libre (...) Tendremos que concluir que la naturaleza del trabajo, de las relaciones sociales, del tiempo dedicado al ocio están cambiando o han de cambiar radicalmente"(1).

Estas afirmaciones siguen teniendo hoy plena validez. A partir de la crisis económica y, sobretodo, de la introducción en el proceso productivo de las nuevas tecnologías, nos encontramos, en las zonas de desarrollo del planeta, en un momento de cambio de consecuencias hoy no del todo previsibles y soluciones aún difíciles de imaginar. Los interrogantes que esta nueva situación nos plantea, no deben ser analizados desde un punto de vista negativo o apocalíptico: los robots y ordenadores contra las personas. Al contrario, tienen que ser valorados desde una visión de avance de civilización que deberá permitir al ser humano, al ser sustituido en parte por las nuevas tecnologías, poder contribuir mediante nuevas ocupaciones y actividades a su desarrollo personal y al colectivo de una forma más participativa y solidaria.

Cualquier análisis sobre el futuro del tiempo libre de las personas y de sus nuevas ocupaciones va relacionado necesariamente con el análisis de los avances tecnológicos, las transformaciones en el proceso de producción y los cambios sociales que causan.

 

La nueva revolución industrial

Nos encontramos en una situación que presenta muchas semejanzas con la 1ª revolución industrial, con la transición del siglo XVIII al XIX, en la que se fortaleció la fuerza física de las personas con la fuerza mecánica de las máquinas y significó el triunfo del capitalismo sobre el feudalismo. Según Adam Schaff "... no se trata de una simple revolución tecnológica, nos encontramos ante cambios que van a motivar una transformación - ese proceso se hará cada vez más visible- de toda la civilización, es decir, tanto en su base material como en su espíritu"(2).

Estamos ante una nueva revolución industrial basada en cuatro sectores tecnológicos, que podemos denominar tecnologías de la información, que van a producir elementos que no se han visto en la vida de las personas, de la humanidad y que empiezan a tener repercusiones considerables, no solamente técnicas sino sociales y económicas.

El primer sector es la informática, que transforma la forma de comunicación de la gente, su forma de informarse y que implica un ahorro de tiempo, de trabajo y de energía. El segundo sector, la robótica, con una evolución también fulgurante. Los robots son los que pintan los coches, los robots de la cuarta generación, como se les llama, que son capaces de reconocer su medio ambiente y de actuar sobre el medio ambiente reconocido. Los robots, sin duda tendrán la capacidad de acción para reemplazar el trabajo humano en numerosos sectores, sobretodo en los sectores de la vida doméstica. El tercer sector es el de las telecomunicaciones que actualmente se refleja en el impacto que tienen, y tendrán en el futuro, las autopistas de la información, la telemática y la televisión por cable, que están cambiando en gran medida los medios de comunicación de los humanos. Finalmente el cuarto sector, y quizás, el más importante, sobre el que jugaremos el papel de aprendices sociales sin saber donde vamos, es la biotecnología. Los últimos adelantos o resultados de la clonación de animales son un ejemplo claro de hasta donde puede llegar la ciencia.

Según Jacques Robin, "estas nuevas tecnologías aportan rendimientos tan deslumbrantes - para calcular, modelizar, controlar los sistemas energéticos tradicionales - ventajas, tan evidentes -productividad y miniaturización ininterrumpidas, consumo mínimo de energía , nuevas reglas de reparto, nueva relación con el tiempo, nueva alfabetización-, que se llega a pasar por alto una de las características esenciales : eliminar a gran escala y de forma continuada la intervención humana en la producción de los bienes y servicios"(3).

La maquinaria automatizada, los robots y los ordenadores cada vez más sofisticados van sustituyendo a los seres humanos en los procesos de creación, producción, venta y distribución. Pueden llegar a realizar la mayor parte o la totalidad de las tareas repetitivas que realizan la mayoría de los trabajadores en los países industrializados y podrían sustituir la inteligencia humana, mediante máquinas pensantes, en cualquiera de los ámbitos de la actividad económica. Podemos concluir que, gracias a estas innovaciones tecnológicas, el aparato productivo, de ahora en adelante, está en condiciones de producir más, mejor, a menor coste y con menos trabajo directamente realizado por las personas.

 

Del pleno empleo a la plena actividad

Todo este proceso de incorporación de nuevas tecnologías al aparato productivo genera, de forma alarmante, la existencia de una mano de obra sobrante. Jeremy Rifkin, en su libro "El fin del trabajo", ya advierte que la cifra de millones de seres humanos que están en desempleo o subempleo en el mundo puede crecer dramáticamente hasta el final de siglo : millones de recién llegados al mercado laboral se encuentran sin posibilidades de trabajo. Este paro no es coyuntural, fruto de una determinada crisis, sino que es un paro estructural . Un concepto de paro como no empleo, como tiempo vacío que puede suponer la falta de horizonte humano personal, frustraciones, exclusión social y que cuestiona el concepto de empleo que hasta ahora habíamos mantenido.

El empleo y el trabajo han sido dos conceptos concebidos como una actividad mercantil asalariada productiva y como un instrumento indispensable y necesario para percibir una retribución económica. Ahora , sin embargo, estos dos conceptos se ven sometidos en la actualidad a transformaciones que afectan a su contenido y a su función social productiva. El pleno empleo tal como lo hemos entendido hasta ahora ya no es posible. Como dice André Gorz, "el empleo a jornada completa y para toda la vida es una propuesta completamente inconcebible, y tiende a transformarse en un privilegio, en algo excepcional"(4).

Recuerdo cuando yo era adolescente, y de eso no hace mucho tiempo, bueno, al menos eso creo yo, que el futuro de la juventud y de la humanidad estaba en el empleo. La vida del ser humano, su dignidad , sus valores giraban en torno a tener un empleo estable, una retribución permanente.

Esta concepción ya no será válida. Es necesario efectuar el paso del concepto de pleno empleo al concepto de plena actividad, de una actividad más rica y plena de sentido , de una ocupación diferente. Este nuevo concepto se manifiesta ya como una alternativa posible e innovadora. Se trata de transformar el concepto de tiempo vacío en tiempo liberado. Tiempo liberado por la máquina para poder dedicarse a una actividad, donde la creatividad, la iniciativa, la estética, la solidaridad, el servicio social, la vida familiar, el arte, la literatura, las actividades culturales, la enseñanza, etc., jueguen un papel totalmente distinto.

 

El tiempo libre, tiempo de utilidad social

Este tiempo liberado, producido por la innovación tecnológica y el proceso científico técnico, es diferente al tiempo de ocio y al tiempo de producción tal y como lo entendemos hasta ahora. El tiempo de ocio ha sido definido en función exclusiva del tiempo de trabajo : para recuperar fuerzas, para descansar, para cambiar de ambiente y olvidar, para evadirse del trabajo cotidiano. Se fomenta el ocio, las actividades lúdicas, para compensar la fatiga del trabajo.

En una sociedad donde el trabajo clásico deja de ser el eje central de la actividad humana, tal planteamiento del ocio - en contraposición al no trabajo - es una respuesta insuficiente. Es cierto, que la perspectiva de reducción del tiempo de trabajo necesario, el reparto del tiempo dedicado al trabajo y el aumento consecuente del tiempo liberado, ofrecen una cierta credibilidad al tiempo de ocio como alternativa. Pero el ocio no facilita , ni mucho menos, el trabajo colectivo ni las nuevas actividades con un interés social.

El tiempo del ocio está orientado principalmente hacia el consumo. La sociedad ofrece un sin fin de actividades para consumir. El auge de las grandes superficies comerciales es, sin duda, una muestra de esta orientación. En ellas se puede dedicar el tiempo de ocio a comprar, comer, divertirse... sin tener la necesidad de salir de un solo recinto.

No podemos caer en la trampa del ocio por el ocio sin ninguna relación con la nueva sociedad, que exige otros espacios ocupacionales de utilidad social. Es necesario superar el binomio ocio-trabajo e imaginar un tiempo nuevo, intercalado entre trabajo y ocio, que podría prefigurar un desarrollo social diferente y diverso.

Este nuevo tiempo es el tiempo libre, concebido como un tiempo de utilidad social. Es el tiempo de transmisiones de valores, de convivencia, de aprendizaje, en el que las personas pueden realizar actividades en el terreno de la ecología, cultura, educación, solidaridad, cooperación ... que les permita desarrollarse y, al mismo tiempo, contribuir a la evolución, desarrollo y bienestar de los demás. Es un tiempo que responde a unas necesidades sociales evidentes no cubiertas y que permite un "nuevo trabajo", libremente escogido según la sensibilidad social y humana de cada uno.

La gran importancia del tiempo libre radica en que se va a convertir, en el futuro, en el nuevo eje de la vida de las personas, que lo combinarán con el tiempo de producción y el tiempo de ocio, generador de nuevas ocupaciones y actividades y prestador de servicios que ni el mercado ni la iniciativa pública satisfacen.

 

Las nuevas ocupaciones sociales

Estas nuevas ocupaciones, que el tiempo libre permitirá desarrollar, tienen razón de ser en su utilidad social. El objetivo básico que pretenden es garantizar la plena realización del ser humano, personal y colectivamente, de forma participativa y solidaria, sin desigualdad ni exclusión social, y, al mismo tiempo, potenciar la creación de nuevas formas de empleo.

Las nuevas ocupaciones sociales, tal como las denominaremos, intervienen en ámbitos que ni la industria productiva clásica ni la industria del ocio van a cubrir. Estos ámbitos serán cada vez más numerosos y la relación que podríamos hacer de ellos no se acabaría porque con el tiempo aparecerían otros nuevos. Cabría citar, a modo de ejemplo, los siguientes : la ecología (cultivos ecológicos, granjas escuelas, reciclaje de residuos, preservación medios naturales...), la educación (alfabetización, educación en el tiempo libre, universidades populares...), la lucha contra la marginación social (drogodependencia, lucha contra el paro, atención a presos...), los servicios sociales (discapacidades físicas y psíquicas, atención a la tercera edad, reinserción social...), la cooperación solidaria en el Tercer Mundo ( sanidad, agricultura, infraestructuras...), la ayuda en la vida familiar (trabajo doméstico, cuidado de los hijos...).

Las características principales que definen las nuevas ocupaciones sociales son :

- La utilidad social que tiene el "trabajo" que mediante ellas se realiza.

- El estar enmarcadas en un proyecto viable, basado en valores que tienen en cuenta , como objetivo prioritario, no la mayor producción de bienes y servicios, ni la rentabilidad económica, sino la plena realización de las personas que las llevan a cabo y también a las que va destinadas. "Son más importantes las personas que las cosas"(5).

- La identificación ideológica y la implicación personal con el proyecto planteado de quienes las realizan.

- La necesaria interrelación y combinación en su desarrollo del trabajo remunerado y el trabajo voluntario.

- La existencia de una estructura organizativa sin ánimo de lucro que garantice su cumplimiento. Si se obtuviesen beneficios económicos se reinvertirían directa y automáticamente en las finalidades que el proyecto persigue.

Las Fundaciones, asociaciones, cooperativas, entidades de voluntariado, las empresas de economía social, solidaria y alternativa(6), son los instrumentos que pueden llevar a cabo las nuevas ocupaciones, diferenciándolas de otras formas innovadoras de producir bienes y servicios que, si bien, pueden tener cierta semejanza, pretenden principalmente conseguir objetivos de rentabilidad económica.

Existen ya numerosas experiencias de creación de nuevas ocupaciones sociales. Baste como muestra dos ejemplos que me son muy próximos: los programas de educación en el tiempo libre que vienen desarrollando las entidades del Moviment d'Educació en el Temps Lliure del Baix Llobregat (Movibaix), en el marco de la Fundació Catalana de l'Esplai, y que conozco por mi trabajo voluntario en el Centre Infantil y Juvenil San Cosme del Prat de Llobregat. Estas entidades con el proyecto de actividad diaria han generado una nueva ocupación social : la del educador y educadora en el tiempo libre. Y los programas de reinserción laboral y formación que llevan a cabo entidades de la Comarca del Baix Llobregat, entre las que se encuentran "Recullim" y "Engrunes".

 

Hacia la nueva sociedad

El paso a la sociedad de la plena actividad no es algo que se pueda improvisar. Implica cambios substanciales en los valores de las personas, hace imprescindible su participación y conlleva una nueva percepción de empleo y tiempo libre.

Para poder llegar a esta nueva sociedad es necesario ir adoptando ya medidas que, aunque sean transitorias, limiten la destrucción de puestos de trabajo -ampliación del trabajo a tiempo parcial, financiación de las pequeñas y medianas empresas, adaptación de la formación a las necesidades- y potencien el desarrollo de las nuevas ocupaciones sociales que van surgiendo - desgravaciones fiscales, mecenazgo, menor cotización a la seguridad social, subvenciones a la creación de nuevos empleos -. Pero es necesario, además, adoptar otro tipo de medidas que, aunque nos parezcan más utópicas, son las que van a permitir el cambio de sociedad. Las tres medidas a que voy a hacer referencia están interelacionadas y deberían aplicarse simultáneamente. En primer lugar, una nueva oferta educativa, "que ha de posibilitar una visión más global de la sociedad y más capaz de analizar y criticar la realidad que nos rodea"(7), y que ofrezca nuevos contenidos educacionales, orientados a las nuevas ocupaciones. En segundo lugar, el reparto del trabajo, a partir de la reducción de las horas de trabajo productivo directo, combinando las tareas obligatorias de la producción y la actividad escogida libremente. Este reparto del trabajo no debe representar ni una exclusión en el proceso productivo ni una disminución considerable de la renta que se percibe. En tercer lugar, la implantación de una renta básica garantizada para todos, el salario ciudadano, que complete o sustituya las rentas de la producción y posibilite la realización de las nuevas ocupaciones sociales.

La creación por la sociedad civil, de millones de empleos de utilidad social, es decir, de nuevas ocupaciones sociales, financiados por una nueva distribución de la riqueza, permitirá, verdaderamente, transformar esta sociedad. El resultado final será una sociedad diferente que, sin sustituir la democracia representativa, estará basada en la participación, la solidaridad y la plena realización de sus ciudadanas y ciudadanos. Algunos la denominan democracia participativa, otros, democracia social, y, en todo caso, es "un proyecto de sociedad en clave de utopía"(8).


 

Jordi Izquierdo Moreno.
Gerente de la "Fundació Utopia, Joan N. García-Nieto, d'Estudis Socials del Baix Llobregat" y Presidente del "Centre Infantil i Juvenil Sant Cosme"

 

(1) García-Nieto, Joan N., "Crisis de civilización industrial y tiempo libre", Jornadas sobre "Tiempo libre y municipio", p. 3, Barcelona, noviembre de 1985, Fondo Documental de la Fundación Utopia, Joan N. García-Nieto.

(2) Schaff, Adam, La revolución industrial y el socialismo del futuro, Conferencias y Debates, p. 5, Fundación Utopia, Joan N. García-Nieto.

(3) Robin, Jacques, "Los caminos hacia una sociedad de plena actividad y no de pleno empleo", El socialismo del futuro, núm. 6, pp. 135-142, 1992, Madrid, Fundación Sistema.

(4) Gorz, André, "La declinante relevancia del trabajo y el auge de los valores posteconómicos", Socialismo del Futuro, núm 6, pp. 25-31, 1992, Madrid, Fundación Sistema.

(5) Lema de la Coordinadora Contra la Marginación de Cornellà de Llobregat.

(6) Vilanova, Elena y Vilanova, Rosa, Las otras empresas, Talasa edic., 1996, Madrid.

(7) Rojo Torrecilla, Eduardo, Reflexiones sobre el trabajo y el empleo, en : De la Fe a la Utopia, Miscelania Joan N. García Nieto, pp. 157-181, edit. Sal Terrae, 1996, Santander.

(8 )García-Nieto, Joan N., Un proyecto de sociedad en clave de utopía, Cristianisme i Justícia, 1989, Barcelona