El ámbito del trabajo juvenil

Guillem Bernat Pérez-Tormo

El ámbito del trabajo juvenil es de los más castigados en España, la tasa de jóvenes en paro se sitúa cerca del 60%, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Se entremezclan, principalmente, dos tipos de problemas: Uno, estructural, del pasado, ya establecido desde los años 2000 y siguientes, que engloba toda la gente que dejó los estudios para dedicarse a la construcción y, el otro problema se está gestando por la precarización de los contratos y el aprovechamiento cíclico de los jóvenes como mano de obra barata o gratuita.

Entre el año 2001 y el 2008 se construyeron en España más de 5 millones de viviendas, una media superior a las 750.000 anuales; sólo en el año 2005 el número total de viviendas construidas en España fue superior a las construidas en Francia, Reino Unido y Alemania. Esta dependencia, directa e indirecta, de la construcción y promoción inmobiliaria, junto con la baja productividad de otros sectores como el siderúrgico o el automovilístico, provocó que la economía española creciera camuflando el declive productivo de gran parte de los sectores económicos que la componían.

En esta época de “expansión económica” (años 2000 a 2007) se crearon unos 5 millones de empleos, pero de mano de obra poco cualificada, y en la que se invirtió muy poco en formación. Con la misma facilidad con la que se crearon tantos empleos, se eliminaron cuando entramos en la época de recesión económica. Esto provocó que muchas personas se encontraran buscando empleo con bajas cualificaciones y poca esperanza de poder encontrarlo en otros sectores de actividad.

En ese mismo periodo, los porcentajes referentes a la educación ya descendían, durante el curso 2006-2007, 1 de cada 3 alumnos no conseguía graduarse a los 12 años; el porcentaje de alumnos que terminaba la ESO cayó por debajo del 70% en el 2006 y fue especialmente notorio en comunidades autónomas donde el sector inmobiliario fue más activo, como son la Comunidad Valenciana, que disminuyó 14 puntos porcentuales, o Andalucía que bajó 7 puntos porcentuales. Los informes actuales dicen que en España, el 30% de los alumnos dejan los estudios antes de terminar la secundaria, solo por detrás de Malta y Portugal en la UE.

El auge de la construcción también provocó que muchos trabajos y oficios tradicionales, que servían de sustento de muchas poblaciones, se abandonasen, mayoritariamente por las generaciones más jóvenes que prefirieron el sector de la construcción o sectores periféricos.

Por otro lado, existe el problema que se aprovechen de los jóvenes como mano de obra barata o gratuita flexibilizando al máximo su inserción laboral, que normalmente no proporciona un aprendizaje adecuado. Cada vez cuesta más, y en particular a los jóvenes, encontrar un trabajo estable, se les contrata a cualquier precio y sin derechos, mientras la edad de jubilación se retrasa, en aplicación de órdenes de la Unión Europea, el FMI o de otras instituciones de tendencias neoliberales. Un ejemplo de esta restricción de derechos sería la posibilidad para jóvenes emprendedores de realizar contratos de prueba de hasta 1 año.

Esta precarización del empleo fragiliza a los jóvenes, limita sus expectativas vitales y les impide emanciparse del núcleo familiar y llevar a cabo una vida independiente. Esta situación de precariedad también dificulta la integración de los jóvenes en movimientos sindicales organizados.

Las facilidades para despedir que se han introducido, teniendo en cuenta que desde Berlín siguen pidiendo más endurecimiento en la reforma laboral, han ayudado en la práctica a este círculo vicioso de empleo precario. En febrero de 2013 se emitió un comunicado conjunto del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, de CCOO y UGT, y de la CEOE y CEPYME, por el que se entabló una Estrategia de Emprendimiento y Empleo Joven. Esperemos que estas medidas no comporten los resultados que trajo la construcción, ya que el 78% de la inversión es para la contratación y el emprendimiento, y sólo el 22% se dedica a la formación. Esto va ligado a los grandes recortes que ha aplicado el Gobierno del Partido Popular en educación, olvidando los errores que se cometieron en el pasado. Cabe destacar que el Consejo de Europa ya reprochó a España por no recortar en gasto militar. Esperemos que este Acuerdo entre Sindicatos, Ministerio y Patronal, sirva, al menos, para que los sindicatos, en especial, sean más receptivos con las necesidades de la gente joven.

Además, el coste de los estudios sigue aumentando, lo que conlleva que el acceso a la educación es cada vez más complicado para las familias de las clases trabajadoras, a pesar de que contribuyen con sus impuestos al pago de la universidad a la que no tendrán acceso sus hijos. Para citar, otra vez, el salvaje recorte en educación; provocó que los extracomunitarios, se encontraran independientemente en el curso que fuera, debían pagar el 100% de la matrícula universitaria, por ejemplo.

Se ha producido una elitización de la enseñanza, los Estados, mediante las directrices comunitarias, privatizan cada vez más instituciones ligadas a la educación y a la investigación. Esto se lleva a cabo, principalmente, mediante colaboraciones entre lo público y lo privado o por medio de la intervención directa de grandes empresas en la gestión de la enseñanza “pública”. Se ha buscado fomentar la competencia entre las universidades, una reducción de la financiación de la enseñanza pública y una mercantilización desacomplejada de la enseñanza.

Esto conlleva como resultado el incremento de las desigualdades, tanto en escuelas como universidades, exclusión de un gran número de jóvenes del sistema educativo, tanto estudiantes como profesores, y el aumento de las barreras de clase para el acceso a la enseñanza.

A nivel europeo, los jóvenes están llevando a cabo una larga lucha contra el plan Bolonia y lo que ha comportado: elitización de la enseñanza, marcada por la obligación de asistir asiduamente a clase, que comporta la dificultad de compaginar estudios con trabajos laborales o la compra de materiales para completar las evaluaciones continuas, entre otros;  subida del precio de los estudios y la privatización de la universidad pública.



 

Guillem Bernat Pérez-Tormo
Estudiante de Derecho, Universidad de Barcelona