Ahora, sí

Artur Mas

Dentro de pocos días, Convergència Democràtica de Catalunya tomará la decisión definitiva sobre el referéndum que el Gobierno español convocará para refrendar el tratado que instaura una Constitución europea. Mi recomendación será la de posicionarnos a favor del sí. El mío no será un sí como el de socialistas y populares.

Será un sí tan o más convencido que el de ellos, pero también más crítico. Más convencido, porque la trayectoria europeísta de CDC es más sólida y menos titubeante que la de los dos partidos mayoritarios a nivel estatal; más crítico, porque mucho mejor que ellos podemos apreciar, sentir y valorar hasta qué punto la mal denominada Constitución europea no responde plenamente al ideal de nuestro proyecto europeo. En una palabra: nosotros queremos más Europa que la que defiende la Constitución; queremos una Europa con más poder político; queremos una Europa que pese más en el mundo; queremos una Europa capaz de sacudirse de encima los frenos y los miedos que la atenazan y le impiden volar más alto. Queremos, en fin, una Europa menos de los estados y más de los pueblos y los ciudadanos que la componen.

Ni populares ni socialistas defendieron la realidad cultural y nacional de Catalunya en el momento de redactar la Constitución europea. En España gobernaba Aznar con mayoría absoluta.

Huelga decir que el Gobierno español era paradójicamente nuestro más contumaz adversario para lograr un cierto reconocimiento de Catalunya en Europa. Tampoco los socialistas destacaban por su apuesta en favor de Catalunya. Cuando íbamos a Bruselas a pedir el reconocimiento del catalán a nivel europeo siempre nos decían lo mismo: "El problema lo tienen ustedes en Madrid. Vayan allá y convenzan primero a los suyos".

Pues bien, es lo que hemos hecho. CDC resistió la presión para dar un sí o un no de entrada. Optamos por un camino más difícil, más arriesgado pero a la larga más productivo. Pusimos condiciones a los únicos que se las podíamos poner con una cierta garantía de éxito: al Gobierno español, políticamente ávido de ser de los primeros en aprobar el tratado constitucional europeo. Desgraciadamente, no tenemos peso suficiente para influir en Europa de una forma decisiva; pero sí tenemos fuerza para presionar al Gobierno español, sobre todo si nos necesita.

 

Las condiciones del sí

De ahí que fijáramos en octubre una serie de condiciones para poder apoyar el sí a la Constitución europea; condiciones orientadas a un mayor reconocimiento de Catalunya en Europa. De Catalunya, y del catalán como expresión básica de nuestra personalidad cultural. Las condiciones se han cumplido de una forma razonable. El Gobierno español se ha mojado en defensa del catalán en Europa. Por primera vez, España aparece ante Europa como lo que es: un Estado pluricultural y plurilingüístico. Por primera vez va a haber presencia autonómica en los Consejos de Ministros de la UE. No es nuestra estación de final de trayecto, pero es bastante más de lo que teníamos hace seis meses. Con ello, CDC ha cumplido con su razón de ser: conseguir que Catalunya avance lo más posible en función de cada circunstancia histórica. Y hacerlo, sin fijar límites de futuro a este avance.

Todo ello me lleva a proponer un sí convencido y a la vez crítico. Respeto sinceramente y profundamente a aquellos que piensan que, aun habiendo conseguido este mayor reconocimiento de Catalunya en Europa, hay que seguir apostando por el no. Pero CDC ha hecho lo que tenía que hacer: ser útil a Catalunya y aprovechar la oportunidad que se nos brindaba para defender nuestro país y nuestra lengua.

Nuestra posición tiene una última virtud, nada despreciable. Abre la puerta de par en par al reconocimiento del catalán a nivel español. El Gobierno central se queda sin argumentos para rechazar en España aquello que él mismo defiende en Europa. Si el catalán vale para Europa, también vale para España. Con ello, confío que en algunos meses CiU pueda presentar otro éxito: que nuestro modelo de Estado plurilingüístico y pluricultural vaya abriéndose paso en el interior del Estado. Un objetivo que está más a nuestro alcance gracias a haber
arriesgado y jugado fuerte en el tema del referéndum europeo.

 



 

Artur Mas.
Secretario general de CDC y presidente de CiU.

Artículo publicado en el diario “La Vanguardia de Barcelona” el 6 de enero de 2005.